Por Alejandro Basulto
16 mayo, 2019

El joven tenista número 35 del ranking, realizó nuevamente sus polémicos shows en el Master de Roma. Para mala suerte suya, no le tuvieron mucha paciencia y lo mandaron para la casa.

En el mundo del tenis hay jugadores talentosos, esforzados, de un estado físico envidiable… y otros, como Nick Kyrgios. Tenista australiano conocido no solo por su talento, su físico ideal para el deporte y sus brillantes victorias contra tenistas como Rafael Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer cuanto no tenía más de 21 años, sino que también por sus locuras y excentricidades.

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Este polémico jugador a sus 24 años está en el ranking 35º del ATP y ha conquistado 5 títulos. Pero su negativa conducta, ha conllevado a que en muchas ocasiones pierda partidos que eran ganables, o simplemente, lo descalifiquen por una acción reprochable.

Realmente es el tipo de jugador que ningún otro competidor y arbitro quisiera tener en su misma cancha. Ya que de hacer humoradas en la cancha, en medio de puntos importantes, este tenista australiano puede pasar a lanzar objetos, como pelotas de tenis, su raqueta o… su misma silla.

ATP Tour

Esta última acción fue la guinda de la torta y la que le puso el fin a sus locuras en el Master de Roma. En el cual solo alcanzó a llegar a segunda ronda por culpa de su mala conducta. Comportamiento que también se vio en la primera ronda, pero que en esa ocasión, más que ser una razón para reprocharlo, terminó por convertirle en un espectáculo para los asistentes en las tribunas.

Su siguiente partido era contra Casper Ruud, jugador con el que iba 6-3 6-7 (5) y 2-1 tras un partido lleno de momentos emocionantes… e hilarantes.

Pero esto tuvo su fin, tras que Kyrgios se enojara con una decisión del arbitro y se volviera loco, lanzando su raqueta contra el suelo, pateando con su pie una botella y cogiendo una silla para posteriormente lanzarla a la cancha ante el expectante público. El arbitro no la pensó mucho y decidió dar por terminado el encuentro. Descalificación inmediata y se acabó el sueño del australiano en Italia.

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