Por Augusto Catoia
22 enero, 2018

Su dentadura se vio severamente afectada. ADVERTENCIA: Las siguientes imágenes podrían dañar la sensibilidad de algunas personas.

Cuando nos hablan una y otra vez sobre los efectos negativos de tomar demasiadas bebidas gaseosas, el aviso se da principalmente por el hecho de que estas bebidas engordan y porque una cantidad excesiva de azúcar le hace mal al cuerpo. Pero el foco no siempre va al hecho de que el exceso de azúcar le hace mal a los dientes… y parece que el británico Michael Sheridan debió haber escuchado ese aviso antes de embarcar en un peligrosísimo hábito: tomar al menos 6 litros de gaseosa al día.

¿Y por qué es tan peligroso? Bueno, basta mirar su boca después de ese intento…

Seamus Farrelly

Después de tomar el equivalente a tres botellas de dos litros al día, 27 de sus 32 dientes fueron gravemente dañados. El dolor dental acumulado era tanto que, al comer, debía consumir su alimento de forma líquida o batida, pues ya no tenía la capacidad para masticar la comida.

Debido a eso, su dieta se limitaba al yogur, cereal blando y sopa, ya que incluso un mordisco a un sándwich le hacía gritar de dolor.

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“Yo estaba adicto a las bebidas gaseosas. Tomaría seis o más litros al día, la mayor cantidad a la cual pudiera acceder. Siempre tenía una botella en mi mano. Y yo sabía que, si me iba al dentista, tendría que parar de tomar bebidas y no quería hacerlo“, sostuvo el hombre al diario Daily Mirror.

“Y también sabía que todos mis dientes deberían ser retirados, y yo no tenía cómo llevar eso adelante económicamente”, agregó.

Sin embargo, por esas casualidades de la vida, hizo un amigo que resultó ser muy valioso en ese sentido.

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Por un gusto en común por el polo acuático, Sheridan conoció a un dentista llamado David Murnaghan, quien a su vez se preocupó por la salud bucal de su nuevo amigo.

De hecho, su caso era tan preocupante que el especialista se ofreció a ayudarlo gratuitamente. Aunque fue difícil convencerlo…

“Pude abordar el tema sólo durante un viaje en automóvil, y le dije a Michael que podía ir a mi consulta para una atención. Yo sabía que sus dientes representaban un serio daño a su salud. Él no podía masticar bien su comida o morder un sándwich y sentía dolores todos los días“, dijo Murnaghan al mencionado medio.

 

Michael Sheridan

Pero, finalmente, la historia tuvo un final feliz. Con la ayuda de David y algunos colegas, que accedieron a una ayuda gratuita, en la semana pasada se retiraron todos los 27 dientes dañados de Michael y se colocaron 27 dientes nuevos, en el Boyne Dental Implant Clinic.

Desde entonces, además de tener una sonrisa digna de un comercial de pasta de dientes, Michale nunca más tomó bebidas gaseosas desde entonces. Con un cambio de dientes, llegó un cambio de vida.

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