Por Diego Aspillaga
10 febrero, 2020

Las plegarias por una lluvia que apagara el fuego fueron escuchadas con creces: en dos días cayó la misma cantidad de agua que suele caer en dos meses. Australia pasó de una catástrofe a otra.

Los australianos no han podido descansar en meses.

Desde septiembre hasta fines de enero, la población del subcontinente luchó contra los incendios forestales más grandes y destructivos de la historia del país.

Miles de personas desplazadas y casas destruidas, millones de hectáreas quemadas y más de mil millones de animales muertos, entre ellos koalas, wombats y canguros, son parte del saldo de esta catástrofe que impactó al mundo entero.

Matthew Abbott

Los australianos estaban completamente sobrepasados por las llamas que devoraban todo a su paso, lo único que les quedaba era rezar por un milagro, una lluvia que llegara a apagar los incendios a pesar de estar pasando por una de las sequías más largas que han sufrido.

EITB

Lo que no sabían es que sus deseos iban a ser cumplidos de tal forma de que cambiarían una catástrofe por otra.

Incrédulos, las personas subcontinente vieron como una torrencial lluvia llegó a apagar el fuego, refrescar a los animales afectados y permitirle a los australianos darse un respiro. Miles de personas salían a las calles para agradecer el agua que caía del cielo y terminaba con meses de terribles incendios forestales. 

EPA

Pero después de días de mucha lluvia y fuertes vientos, parece que los australianos obtuvieron más agua de lo que podían soportar y cambiaron un desastre natural por otro.

@Marrickvillebowlo

Y es que las lluvias no han dado tregua y el paisaje australiano, con muchos menos vegetación por culpa de los incendios, no da abasto.

Sydney ha sido arrojada al caos por una tormenta devastadora que vio dos meses de lluvia en solo dos días, lo que obligó a evacuaciones masivas, dejó 150,000 hogares sin electricidad y provocó advertencias de no conducir al trabajo, publico el Daily Mail.

La tormenta arrojó 400 mm de lluvia sobre la ciudad durante el fin de semana, lo que causó caos para los viajeros el lunes por la mañana con carreteras bloqueadas, transbordadores cancelados y trenes que sufrieron grandes retrasos en la red.

NSW Ambulance

Los vientos salvajes, que crecieron a velocidades de 107 km por hora frente a la costa de Sydney, se sumaron al caos al arrancar árboles y dañar las líneas eléctricas, dejando a más de 150,000 hogares sin electricidad el domingo por la noche y el lunes por la mañana.

Paisajes que hace semanas estaban cubiertos con humo y cenizas están ahora cubiertos de agua. Antes el riesgo era perder las casas por el fuego, ahora es que las corrientes se lleven inmuebles enteros. Miles de personas que tuvieron que evacuar por los incendios ahora escapan de sus hogares por temor a la inundación.

Narrabri Notice Board

Los animales australianos tampoco lo están pasando mejor. Tanto sus números como sus ecosistemas fueron destruidos por los incendios forestales y esta inundación amenaza con terminar con los pocos especímenes que sobrevivieron a la catástrofe anterior.

Mientras las autoridades piden seguir las instrucciones de seguridad, los australianos miran al cielo y se preguntan una y otra vez qué hicieron para merecer tan irónico castigo. 

AAP Image

Los expertos afirman que las lluvias comenzarán a cesar desde el lunes y que el fin de semana ya no caerá más agua. Esperemos que quede algo de Australia en pie cuando se disipe la tormenta, los australianos merecen un respiro.

 

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