Por Luis Lizama
6 septiembre, 2019

El gran sindicato alemán IG Metall y el sindicato Südwestmetall son impulsores de esta nueva jornada. Las empresas podrán rechazar la medida si no es operacionalmente factible.

El trabajo dignifica al hombre, dicen. Nos imaginamos que a los países también. Mientras más productivos, mucho mejor. Allí aparecen una serie de variantes que ayudan a la productividad. Una vida plena, sin estrés, pasando tiempo en familia, etc. De hecho, las famosas jornadas laborales están siendo discutidas en varios países.

Los trabajadores alemanes, del rubro metalúrgico, han logrado algo histórico en ese sentido. Tras una larga huelga, pasarán de trabajar 35 horas semanales a sólo 28. Son el país más productivo del mundo.

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Durante la década de los 80 introdujeron la jornada laboral de 35 horas por semana. Todo un hito para la época, sobre todo pensando que algunos países aún tienen jornadas de 45 horas (En Chile recién se discute la reducción a 40). Y es que durante los últimos años se ha cambiado el paradigma de «mientras más horas, más produzco» y el mejor ejemplo es Alemania. Según indica Magnet.

Países como Grecia y Venezuela tienen jornadas que alcanzan las 40 horas por semana, siendo muy poco productivos y además con economías muy lejanas a la de Alemania. Según datos de la Ocde.

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«Made in Germany» se ha transformado casi en un lema mundial, sello de calidad para los productos.

La responsabilidad de dicho logro recae sobre los sindicatos de trabajadores, puntualmente los del rubro metalúrgico. Cuentan con un gran número de afiliados y se estima que dan trabajo a unas 4 millones de personas. Grandes empresas como Mercedes-Benz y BMW, por ejemplo, se agrupan bajo el gran sindicato alemán IG Metall, propulsores de la nueva jornada de trabajo. 

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De ahora en más, las industrias germanas podrán implementar el acuerdo en un plazo flexible. No sólo la cantidad de horas se modificó, sino que también una serie de puntos, siempre velando por el bienestar del trabajador. 

Tal como indica Magnet, los laborantes alemanes podrán optar a la reducción de sus jornadas, ya que no es obligatoria, percibiendo un menor sueldo, acorde a las horas trabajadas y sin disminuirlo considerablemente. Esto será posible para quienes tengan una antigüedad de más de dos años. La flexibilidad también es importante, pues si el empleador lo necesita y el trabajador lo quiere, puede extenderse la jornada incluso a 40 horas por semana. 

Consiguieron también un aumento en su renta del 4,3%, con bonificaciones e incentivos que pueden variar si el empleador tiene problemas económicos. El obrero también podrá sustituir un porcentaje de su sueldo por días de vacaciones. Y aunque ya cuenten con más de 20 días libres, ahora podrán intercambiarlos por dinero.

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Cada vez toman más fuerza las políticas laborales que beneficien al obrero. El camino apunta hacia allá, con muchos ejemplos claros.

Los beneficios de una buena jornada laboral son evidentes: aumenta la productividad del trabajador, la motivación y buenas relaciones personales. Mejoras en el clima y satisfacción laboral, además reducir el presentismo (estar presente pero sólo físicamente). También aumenta el tiempo en familia y la felicidad. 

Fuentes: CNN, El Dinamo, Ocde, Magnet. 

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