Por Diego Aspillaga
25 marzo, 2020

El coronavirus obligó al sacerdote Paolo Longo a llevar la palabra de Dios a las casas de sus feligreses a través de internet. Su falta de práctica le jugó una mala pasada y transformó la seria eucaristía en una divertida fiesta de disfraces.

El coronavirus ha cambiado las vidas de todo el mundo. La enfermedad, detectada en la ciudad china de Wuhan, se esparció rápidamente por todo el orbe y ha provocado graves problemas. 

EPA

Desabastecimiento de bienes básicos debido a la histeria colectiva, pánico de contraer la enfermedad, cientos de miles de contagiados y miles de muertos son sólo algunas de las consecuencias de esta grave pandemia mundial.

Para luchar contra los cientos de miles de contagios, las autoridades de distintos países del mundo han optado por forzar la cuarentena de sus habitantes. Si no hay gente en las calles, se cancelan las juntas sociales y el transporte público, el virus no puede seguir esparciendo 

SCMP

El distanciamiento social y la cuarentena han probado ser las medidas más efectivas para evitar que el coronavirus siga afectando a la población. Estas medidas, sin embargo, no son fáciles de cumplir para las personas. 

Las personas necesitan relacionarse, necesitan entretenerse y necesitan salir de sus casas. Y con todas estas cosas prohibidas debido al coronavirus, tanto la gente como las empresas e instituciones que ofrecen servicios han tenido que adaptarse a la situación.

Paolo Longo/@KiwiEV

Un gran ejemplo de esto es el sacerdote italiano Paolo Longo, quien vio como sus fieles necesitaban ir a misa y llenarse de esperanza en estos complicados momentos pero no podían salir de sus casas. Para solucionar esto, el cura decidió hacer una ceremonia via streaming y llevar la palabra de Dios a las casas de todos los que sintonizaran la transmisión. 

Si bien su idea era muy buena y fue bine recibida, la ejecución dejó mucho que desear.

Paolo Longo/@KiwiEV

Y es que solo unos segundos después de iniciada la transmisión, el sacerdote apareció en cámara distintos filtros de imagen que hacían muy difícil tomarlo en serio. Mago, gato, astronauta y levantador de pesas, este sacerdote hablaba sobre la crisis provocada pro el COVID-19 mientras cambiaba de disfraz cada pocos segundos.

Paolo Longo/@KiwiEV

Casi tres millones de personas vieron el video del religioso  y celebraron su equivocación ya que si bien no cumplió con su misión de llevar la palabra de Dios a los hogares de los que la necesitaban, por lo menos entregó valiosos minutos de entretención a millones de personas que necesitaban reír en estos complicados momentos. 

En tiempos de crisis como este todo ayuda, y la hilarante misa de Paolo Longo ciertamente levantó el espíritu de todos los que lo vieron aunque no haya sido de la forma que él esperaba. 

 

 

 

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