Por Alejandro Basulto
7 abril, 2020

Es sabido que la sangre de personas que se han recuperado del COVID-19, es rica en anticuerpos para hacerle frente a esta enfermedad.

Esto tuvo su origen un 6 de marzo. En Estados Unidos, país que a la fecha es el que concentra la mayor cantidad de casos de contagios por COVID-19, con 398.185 personas infectadas y 12.844 víctimas fatales a raíz de esta pandemia. Fue en dicha nación y en ese día, cuando Jasón García, un ingeniero aeroespacial de 36 años, de California, empezó a tener una tos leve y algo de congestión. A lo que no le prestó mucha atención, hasta que su condición empeoró.

Jasón García/CNN

Prontamente a su tos se le sumó un dolor de cabeza, junto con fiebre y dolores intermitentes en el cuerpo. Después vino el síntoma que encendió todas las alarmas: presentó dificultad para respirar. A lo que Jason llamó a su médico, quien le dijo que fuera al hospital y se hiciera una prueba de coronavirus. Fue enviado a casa y el 14 de marzo le dijeron que había dado positivo, y que tenía que permanecer aislado. Lo que hizo.

Estuvo casi 10 días dentro de su casa, confinado en su oficina o en su habitación de invitados, evitando el contacto con su esposa, una integrante de la Marina en servicio activa, y su hija, una bebé de 11 meses. Así pasaron los días hasta que llegó el 18 de marzo, cuando se consideró “libre de síntomas”. Recibió una carta del condado de Santiago diciéndole que ya podía salir de su aislamiento y que podría reincorporarse a la vida social el 23 de marzo.

Jasón García/CNN

Celebrando su recuperación, utilizó sus redes sociales para comunicar a sus amigos que se había contagiado con coronavirus y que ahora estaba mejor. “Declaro la victoria sobre este virus mortal. Le gané al COVID-19”, dijo que escribió, según consigna CNN.  Mientras que de manera casi paralela, en el Hospital St. Joseph estaban buscando a alguien a quien se le hubiera diagnosticado COVID-19 y se hubiera recuperado, con la finalidad de que ayudara con un tratamiento experimental que podría salvar la vida de muchos pacientes de esta pandemia.

Un amigo de Jason vio estas publicaciones en las redes sociales y lo contactó. Poco después él se puso en contacto con el hospital. Le pidieron una donación de plasma para un paciente que se encontraba grave y que no respondía a otros tratamientos, y Jason accedió, si era una oportunidad para salvar la vida de alguien, claramente iba a estar dispuesto.

St. Joseph Hospital

La idea de este tratamiento es que el paciente reciba los anticuerpos de García, un paciente de coronavirus recuperado, para combatir la enfermedad. Para el 1 de abril, Jason ya había donado su plasma a tres pacientes. Mejorando el que se encontraba en las peores condiciones. “Si esto funciona, habrá una gran oportunidad para que las personas ahorren mucha angustia a los demás y puedan luchar por sus vidas”, declaró Jasón, que aún no sabe como se contagió el virus, pero se alegra en poder ayudar con el tratamiento hasta que creen la vacuna definitiva.

 

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