Por Alejandro Basulto
11 septiembre, 2019

Un hombre, su novia y su hijo tuvieron la suerte que su pedido de ayuda embotellado llegara a las manos de rescatistas, quienes los salvaron en un helicóptero.

Curtis Whitson quería ir en su día libre junto a su familia al bello Arroyo Seco de California. Una cascada a la que siete años antes ya había recorrido, atando una cuerda resistente a una roca. Con cuidado en esa ocasión, había descendido en 15 minutos de la parte más importante y atractiva del Arroyo Seco. Pero en este caso, en que viajó junto a su novia y su hijo, las fuertes lluvias habían logrado remover la cuerda, no existiendo entonces, una forma segura de bajar.

Curtis Whitson

Sus amigos sabían que estaban en Arroyo Seco, pero podían pasar varios días hasta que acudieran a un equipo de ayuda para ir a buscarlos. Para colmo, no había servicio de celular. Por lo que la urgencia de un buen plan que los salve, era fundamental. Y fue en ese instante, en que pensaba en un escape, que Whitson miró su botella de agua Nalgene verde lima, y ahí surgió la idea que cambiaría su crítica situación: rascó «¡Ayuda!» a cada lado de ella, y en un pedazo de papel, escribió una nota SOS, en la que puso la fecha y su paradero. Finalmente lo metió dentro de la botella y la arrojó por la cascada.

Curtis Whitson

La botella siguió arroyo abajo. Curtis tenía en ella puesta toda sus esperanzas, por muy remota que fueran las posibilidades de que alguien viera su mensaje. «Hicimos todo lo que pudimos hacer», recordó decirle a su novia, Krystal Ramírez y a su hijo, Hunter Whitson, de 13 años, según consigna el medio Washington Post. Y se pusieron a esperar. Pero para sorpresa de ellos, dicha espera no duró tanto.

Curtis Whitson

Debido a que mientras ellos se dirigían unos metros río arriba, hacia una franja de arena, para crear un letrero SOS con rocas, río abajo dos excursionistas habían encontrado su mensaje. Y tras que Curtis y su familia se metieran a sus sacos de dormir, cerca de la medianoche fueron despertados por un altavoz que venía desde arriba. Era un helicóptero, que a pesar de la noche, utilizando gafas de visión nocturna y tecnología infrarroja, los rescatistas pudieron detectarlos.

Curtis Whitson

Tras ser llevados en la mañana siguiente a un lugar seguro, saltaron, se abrazaron y lloraron. Y para recordar este momento heroico, Ramírez le compró a su novio una botella de Nalgene con un nota de amor dentro.

 

 

 

 

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