Por Augusto Catoia
14 noviembre, 2017

Minnie Woolsey, conocida como Koo Koo, no llamó la atención sólo por su enfermedad: se ganó el público con su encanto.

En una época en la cual ver personas con deformidades era un espectáculo digno de pagar entradas al circo, en los cuales esperaban verdaderos espectáculos de terror al ver ‘fenómenos’ que provocaban espanto por su apariencia, una de esas artistas se ganó al público de una manera distinta.

Y aunque ciertamente llamaba la atención por sus enormes lentes, cabeza calva y grande, pequeña estatura, falta de dientes y leve discapacidad intelectual, Minnie Woolsey – conocida como ‘Koo Koo la Niña Pájaro’se ganó el cariño del público por su carisma.

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La mujer, nacida en 1880 con una rarísima enfermedad llamada síndrome de Seckel, y fallecida alrededor del año 1960, incluso fue uno de los personajes más famosos de la controvertida película Freaks.

Mientras esa cinta generaba escándalo por la presencia de enanos, un hombre sin pies ni brazos, una mujer con bigotes y niños con microencefalia, Minnie llamaba la atención por la gracia con la cual movía sus brazos imitando un pájaro y balbuceaba, lo cual hizo que al menos a ella no la miraran con miedo.

De hecho, había otro personaje con su misma condición (llamada Betty Green), que fue totalmente ensombrecida por ella.

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Y a pesar de que presentaba una condición que era menos impactante para el público que el sensacionalismo de presenciar un hombre sin extremidades o una mujer con barba y fuerza descomunal, se dice que vivió en un asilo de Georgia hasta que un organizador de espectáculos creyó que sería perfecta para su ‘show de fenómenos’.

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Y lo más interesante de su historia es que, en su época, se esperaba que un artista como ella le gustara al público por el shock que podría provocar.

Pero ella, siendo distinta, cayó en el gusto del público porque era chistosa y encantadora.

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De hecho, después de varios años como la ‘Niña Pájaro’, Minnie se hartó de sacar risas moviendo sus brazos y farfullando. En su nuevo acto, ‘La Niña Ciega’, simplemente se quedaba parada o sentada, casi en un estado sedado, sacando risas por su postura seria e indiferente a cualquier interacción del público.

Es cierto que actos como esos, si fueran realizados hoy en día, serían denunciados como discriminatorios. Pero aun así Minnie Woolsey logró romper paradigmas y no ser un ‘fenómeno espantoso’ como muchos otros en su época, ganándose el cariño (y no la fascinación por asco) de muchos y un pequeño rincón inmortal en el mundo del espectáculo.

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