Por Alejandro Basulto
24 noviembre, 2020

Ambos se sometieron a esos complejos procedimientos médicos el mismo día, pero con ocho años separándolos.

Jim Simpson, de 74 años, y su nieto, James O’Leary, de seis años, tienen más que un nombre en común. Los dos estadounidenses de California tienen cicatrices idénticas en su pecho, producto de sus respectivas cirugías cardiacas. Las que además se las realizaron el mismo día, pero con años de diferencia. Ambos son un ejemplo de supervivencia y fuerza, por sobre todo el pequeño James, nieto con síndrome de Down que ha tenido que soportar otras 28 cirugías y que tras tener éxito en ellas, se encuentra estudiando en la escuela primaria.

Lindsey Tatum Photography

Hace varios años, Larkin O’Learly, la hija de Jim y la mamá de James, quiso inmortalizar las marcas que unen a estos dos hombres que tanto adora, organizando una sesión de fotos con Lindsey Tatum Photography. Esto ocurrió hace mucho tiempo atrás, pero recién hace una semana decidió compartirlas las imágenes a través de Facebook. “Mis fotos favoritas, siempre las apreciaré por siempre”, dijo Larkin, según consignó Daily Mail.

Lindsey Tatum Photography

Cuando James nació en el año 2014, vino con un agujero en el corazón, lo que se explicaría debido al hecho de que la mitad de las personas que nacen con síndrome de Down tienen problemas cardíacos. Ella dio a luz a través de una cesárea de emergencia y desde entonces su hijo ha tenido 29 cirugías y procedimientos médicos, además que ha tenido que pasar cientos de días en el hospital y durante sus tres primeros años de vida básicamente nunca dejó de estar cerca de médicos. Poco después de su nacimiento James tuvo que ser sometido a una cirugía a corazón abierto, de la cual, al igual que su abuelo, salió sonriendo.

“Cada vez que convertimos algo que fue tan traumatizante en algo tan hermoso es un gran recordatorio de este viaje salvaje que llamamos vida (…) Miro esas fotos cada vez que necesito un recordatorio de que podemos superar cosas difíciles”.

– expresó Larkin

Lindsey Tatum Photography

Durante el tiempo en que su hijo estuvo sometido a las decenas de cirugías y procesos médicos, nunca tuvo a alguien a quien acudir en búsqueda de orientación para sobrellevar tan difícil momento. Llegó a estar 40 días en el hospital y hasta en algún minuto llegó a perder la esperanza. No tenía a alguien con quién hablar el trauma y el constante estado de miedo en el que se encontraba. Tenía a varios amigos con niños con síndrome de Down, pero ninguno había tenido tantas complicaciones médicas como el suyo. Y fue ahí cuando conoció a otras madres que vivían lo mismo que ella. Y por eso ella quiere compartir su experiencia, para que nunca más alguien se sienta tan solo como ella.

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