Por Maximiliano Díaz
30 julio, 2018

Desesperados, corrieron a pedir comida y agua a los bañistas del lugar. El año pasado, España recibió a 22 mil inmigrantes ilegales; en lo que va de 2018, ya lleva casi 21 mil.

Bañistas y turistas estaban en la playa cuando vieron que algo se aproximaba por las aguas. Era un bote estrecho y que se movía muy lento. Se veía cargado y ninguno de los tripulantes llevaba consigo un chaleco salvavidas. En un momento, un barco de la Guardia Civil española intentó detenerlo. Tenían una sospecha. Pero la embarcación más pequeña se los quitó de encima sin mucha dificultad. Para guardar un registro, los policías le tomaron una foto a los viajeros. Ellos levantan las manos y sonríen.

El pequeño bote llegó a puerto y la balsa se empezó a vaciar. Cerca de 50 inmigrantes comenzaron a correr por la playa. Interrumpieron las fotos y un juego de paletas de playa. Los turistas miraban impresionados cómo esa gran masa de gente corría por la playa. Se dispersaron. Mientras se preocupaban de sacar las piernas del bote y comenzar a correr, el enorme grupo dejó atrás a una mujer que cayó y quedó herida. Los bañistas se le acercaron y apoyaron su cabeza en la arena.

Twitter/diariocadiz

La playa de Zahora, en Cadiz, España, había recibido a un nuevo grupo de inmigrantes ilegales. Un día antes, otro enorme grupo de personas había sido filmada bajándose con las mismas ansias de un barco en Tarifa, al este de Zahoria. Ese caso había sido un poco más mediático: los balseros llegaron a la costa cerca de la 1 de la tarde. El sol azotaba la playa y la arena estaba llena de personas.

Medios locales e internacionales, como el Daily Mail, tuvieron la oportunidad de hablar con algunas de las personas que estaban en la playa en ese momento, y dieron cuenta de más de alguna declaración pública hecha a partir del suceso. Algunas de las personas que estaban en Tarifa, por ejemplo, contaban que los inmigrantes habían corrido por la playa en búsqueda de comida y agua, y que les habrían pedido, acelerados y algo desesperados a quienes pasaban la tarde ahí. Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de -Asociaciones de Trabajadores Autónomos, que tomaba el sol en Zahoria cuando llegó un bote, declaró lo mismo. En su red social, publicó un tweet que decía: «Llegaba de una nueva patera [ese es el nombre que les dan en España a estas precarias embarcaciones] a las costas de Cádiz…Ahora mismo en la Playa de Zahoria, junto a Fato Trafalgar…Las personas q las ocupaban pidiendo comida a los bañistas q están en la playa».

Según los mismos bañistas y los reportes locales, solo una de las personas que venía en la embarcación necesitó asistencia médica: la mujer que cayó en el descenso de la nave. Sin embargo, ella asegura que hirió su brazo apenas levemente, así que no necesitaría de demasiada ayuda de todas maneras. El paradero de los otros, aquellos que dejaron en la playa a su compañera, aún no está claro. Se dispersaron y, según parece, no tenían un plan fijo. Probablemente la mayoría no se haya alejado mucho de Cádiz.

Twitter/diariocadiz

Esta época del año es particularmente intensa para las costas de España. Hace algunos días, miembros de la guardia costera aseguraban haber rescatado a 284 personas este verano. Según ellos, docenas y docenas de botes se acercan a las playas desde el Estrecho de Gibraltar que, en esta época del año, está a solo 14 kilómetros de España. Un viaje en bote, entonces, pasa a ser algo mucho menos amenazante de lo que se veía. A pesar de que las condiciones materiales no estén precisamente dadas para este.

En Andalucía aseguran estar preparados. Según funcionarios públicos de la ciudad, tienen un un gimnasio condicionado para recibir a 800 inmigrantes cerca del puerto de Algeciras. La medida se sostiene a partir de donaciones. Tanto personas de la ciudad como supermercados están regalándoles leche, jugo y panecillos.

ABC

Pero no deja de haber un pequeño ambiente de tensión en el país. Según la Organización Internacional por la Migración, el número de inmigrantes que buscan refugio en España desde el oeste del Mediterráneo está creciendo demasiado. Este año, aseguran que si el ritmo se mantiene, muy pronto podrían estar excediendo las ya altas cifras de los años anteriores.

Muchos no dejan de preguntarse por qué España es el destino que las personas prefieren cuando buscan un lugar que pueda significar seguridad, dignidad, y la posibilidad de una nueva vida. Pero lo cierto es que los refugiados leen más las condiciones que los beneficios: hasta hace algún tiempo, España no era precisamente el lugar favorito al que enviar el bote, sin embargo, Italia, otro de los países que tenía una recepción muy fuerte de inmigrantes, prohibió los botes que entrasen a los puertos del país el año pasado.

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Eso parece haber vuelto a España el destino más factible. Y los números también lo denotan. Si el año pasado recibió a 22.108 personas a lo largo de sus 12 meses, de enero a julio de este año, la lleva a casi 21.000. La cifra le pisa los talones y aún queda un buen trozo de año por sortear.

Fernando Grande Marlaska, Ministro del Interior de España, ha intentado bajarle el perfil al asunto de la manera más madura posible. Insiste que la situación es excepcional pero que está «bajo control». Llama, también, a las autoridades a encontrar «una solución europea» para un «problema europeo».

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