Por Teresa Donoso
15 marzo, 2017

No quiere salir sola de casa.

Tara Waterfield tenía 17 años cuando fue acosada por un desconocido en el centro comercial. Era un día como cualquier otro cuando Tara se acercó a la tienda que frecuenta cada vez que tiene problemas con su teléfono o que necesita un equipo móvil, sin embargo, tal como reporta el portal británico Mirror, aquella jornada terminó siendo terrible para la adolescente que ya cumplió los 18 años.

Wikimedia

Según lo que ella relata, todo comenzó cuando entró a la tienda de teléfonos. Un hombre, parte del staff de trabajadores, la quedó mirando fijamente desde el comienzo. Ella asumió que se trataba de un trabajador atento que quería ayudarla y por eso se decidió a sonreírle. Sin embargo, mientras ella miraba diferentes equipos se dio cuenta de que los otros asistentes de la tienda habían comenzado a reír y que el hombre no dejaba de mirarla de una forma bastante extraña e insistente.

De hecho, incluso mientras ayudaba a otros clientes, el hombre seguía con los ojos muy fijos en ella. Tara comenzó a sentirse incómoda, pagó el teléfono que quería y salió rápidamente de la tienda.

Se juntó con una amiga en un café cercano y comenzó a relatarle la situación, detallando lo extraño que todo había sido y lo incómoda que se había sentido. De la nada, recibió un mensaje de texto que la dejó atónita:

SWNS / Mirror

“Es tan feo que haga esto. Pero tenía que decir que eres absoluta y jodidamente bella, tus piernas son increíbles chica mmm mmmm mmm sí. De parte del hombre de la tienda que no podía dejar de mirarte. Estoy disponible para que salgamos a beber algo cuando quieras ¡casi que estoy en el bar esperándote!»

La chica quedó sorprendida y le mostró el mensaje a su amiga, sin saber qué responder. Decidió enviárselo a su madre pero ella tampoco sabía cómo reaccionar.

SWNS / Mirror

“Me sentía pésimo. Siempre compro mis teléfonos en esa tienda. Cuando recién sucedió todo ni siquiera podía pasar por allí. Me preocupaba que el tipo terminaría afuera de mi casa o que me encontraría en algún lugar”.

Finalmente su padre decidió llamar a la compañía y quejarse. La chica no quería, pues absurdamente le daba miedo meter en problemas al hombre que la había acosado. Por suerte, desde la compañía reaccionaron con rapidez y decidieron desvincular al trabajador de sus funciones y comenzar una investigación interna.

Un trabajador de la compañía entregó el siguiente comunicado:

“Nos hemos disculpado con el cliente por el comportamiento inadecuado y hemos ofrecido una compensación. El miembro de nuestro equipo ha sido suspendido por mientras esperamos el resultado de la investigación que se está realizando”.

Es, realmente, lo mínimo que podían hacer, especialmente en un caso de acoso como este donde el implicado consiguió de forma ilegal el teléfono de esta chica.

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