Por Maximiliano Díaz
6 agosto, 2018

La ardilla roja es una especie en peligro de extinción. Y la mano del hombre y el peligro de los envases plásticos no están ayudando a su conservación.
(Advertencia: las siguientes imágenes podrían herir algunas sensibilidades.)

Una ardilla muerta, asfixiada, con la mitad del cuerpo al interior de una botella plástica. Eso es lo que la irresponsabilidad con el medio ambiente nos ha traído últimamente. Muchas veces se ha hablado sobre el cuidado de la naturaleza, de los ambientes y sobre su posible impacto en la flora y la fauna de los lugares más afectados.

Muchas veces pensamos en las consecuencias, pero no las asociamos a imágenes: podemos pensar en ciertas magnitudes. Si nos hablan de peces que comen plástico y ballenas varadas, pensamos en ellos, logramos crear una imagen mental, pero esos animales siguen existiendo solo en nuestras ideas. Nos cuesta mucho más empatizar con ellos si es que no sabemos que son, efectivamente, reales.

Grampian Moorland Group

Y precisamente fue un golpe de realidad lo que obtuvieron los paseantes en un parque escocés la semana pasada. Caminando por los senderos, se encontraron con una pequeña ardilla roja, una especie en peligro de extinción, muerta. Tenía los ojos cerrados, y algunas matas de pasto seco entre el cabello. Los pelos de su cola estaban erizados y sus patas traseras, tiesas, la mitad de su torso estaba atrapado en un envase plástico que alguien había tirado en algún lugar del parque. Solo su cabeza alcanzaba a asomarse.

El avance de la situación fue previsible: preocupación, fotos que llegaron hasta la ONG dedicada al cuidado y preservación de especies Grampian Moorland Group. Las fotos se movieron con rapidez por todo el Reino Unido, y se tomaron tanto las redes sociales como los portales de noticias locales.

Grampian Moorland Group

Fue tanta la inquietud por el estado de preservación de las ardillas rojas, que la BBC emitió un segmento en su noticiero con especial dedicación a estos roedores. Para la ocasión, la cadena de noticias invitó a representantes del movimiento “Saving Scotland’s Red Squirrels” (Salvando a las Ardillas Rojas de Escocia). Allá, los miembros del grupo conservacionista indicaron que estas imágenes son dolorosas y que la situación pudo haberse evitado, sin embargo, esperan también que estas sirvan, de cierta manera, para educar y sensibilizar al público. Ahora, la ardilla de la que nos hablan en las pancartas de protección, conservación y cuidado, ya no son más animales que viven en el terreno de las ideas: han pasado a volverse palpables. Desgraciadamente, parece algo necesario a la hora de enfrentarnos a esto.

En la misma conversación, se reveló la que es la teoría más probable de lo que habría pasado con la ardilla: según los activistas, probablemente esta encontró el frasco recién tirado en el sendero aún con algunos restos de comida. Después de encontrarlo, hambriento, el animal se habría metido a sacar lo que quedaba, pero muy pronto se vio atrapado en el frasco. Luego habría intentado salir desesperada, logrando romper una parte del frasco plástico, pero finalmente rompiéndose ella el cuello al intentar salir con demasiada fuerza.

Grampian Moorland Group

Según el Grampian Moorland Group, la situación actual de la ardilla roja en Reino Unido es realmente preocupante. Los cálculos arrojan que hay cerca de 100.000 ejemplares en todo el Reino; y un 75% de ellas estarían viviendo en Escocia, lo que hace que este país deba tomar las riendas del asunto, y hacerse responsable de su conservación y cuidado mediante políticas públicas.

El diario The Sun, en su versión escocesa, también se preocupó de cubrir la noticia. Y aprovechó la instancia para informar que, en este momento, el Estado escocés no tiene el deber de proteger a la ardilla roja solamente de los humanos, pues su drástica reducción ya no se debe solamente a la intervención de la mano del hombre en sus hábitats, la ardilla gris también ha sido un agente determinante en la muerte de las ardillas rojas. Esta especie, traída desde América del Norte a fines del siglo XIX, se expandió con rapidez por todo el territorio, y ahora ambas especies suelen matarse entre sí en las épocas que resultas más hostiles para la búsqueda del alimento.

Ray Eye

Al menos, la muerte de esa ardilla ha funcionado para volver a poner a estos pequeños roedores en la palestra nuevamente. Muchos esperan que, por fin, el Estado escocés se haga responsable de su conversación. De momento, la publicación de Grampian Moorland Group sigue sumando visitas y compartidos. Durante los últimos días, llegó a sumar más de 800.

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