Por Alex Miranda
20 agosto, 2018

Secuestrada desde su hogar al norte de Irak, estuvo meses en cautiverio. Cuando escapó se fue a Alemania, pero en ese país se encontraría de nuevo con su captor.

Ashwaq tan solo tenía 14 años cuando los militantes del Estado Islámico irrumpieron en el norte de su país natal, Irak. Allí entraron a los pueblos con los que se encontraron, tomaron a miles de mujeres de esos lugares y fueron llevadas con ellos para venderlas como esclavas sexuales. Entre ellas, estaba Ashwaq.

La joven terminó siendo vendida por US$100 a un hombre de nombre Abu Humam. Mientras vivió con él -que más que vivir, fue una suerte de cautiverio- Ashwaq fue violada y golpeada en repetidas ocasiones.

Después de tres meses de vivir ese infierno en carne viva, la chica logró escapar y se fue a Alemania con su madre y hermano. Lo que no sabía es que ahí recién comenzaría otro horrible episodio en su vida.

Ashwaq / Foto: AP

“Fui a Alemania a olvidar los golpes”

Un día, mientras ya estaban radicados en Alemania, escuchó que alguien gritaba su nombre para llamar su atención. La adolescente dice que entonces vio a Abu Humam, luego se desarrolló un incomodo encuentro, todo concluyó cuando su ex captor Humam le dijo que sabía a dónde estaba viviendo ella.

“Nunca en mi vida creí que vería algo como esto en Alemania. Dejé a mi familia y mi país, y fui a Alemania a olvidar los golpes y el dolor. Lo último que esperaba era encontrarme con mi captor del Estado Islámico y que él supiera todo sobre mí”.

El fiscal federal de Alemania dice que Ashwaq hizo la denuncia respectiva a la policía, también dice que ella dijo absolutamente todo lo que sabía a los investigadores, incluso esos tres horribles meses que vivió como esclava con Humam en Irak.

Familia Yazidíes / Foto: Pablo Cobos

Los oficiales hicieron un retrato electrónico de Abu Humam y le dijeron a la víctima de origen yizadí que hablara con la policía apenas viera de nuevo a su ex captor. La joven asegura que le pidió en reiteradas ocasiones a la policía que revisara las imágenes de las cámaras de vigilancia del supermercado en que lo vio, pero esto no sucedió. Dice que esperó más de un mes entero, antes de darse por vencida con la idea.

Entonces, con la posibilidad de volver a encontrarse con su ex captor -además de querer recuperar el contacto con cuatro de sus hermanas que hace poco habían sido rescatadas de las manos del Estado Islámico-, Ashwaq decidió abandonar la ciudad de Schwäbisch Gmünd, donde quería comenzar su nueva vida, y volvió a su lugar de origen: el norte de Irak.

“Si no has pasado por esto, no sabes cómo es… llega directo a tu corazón. Cuando una niña es violada por EI, no te puedes imaginar cómo es volver a ver al sujeto”.

“No volvería a ir a Alemania”

Frauke Köhler, el portavoz de la Corte Federal Constitucional de Alemania, dice que la policía hizo todo lo que estaba en sus manos para localizar a Abu Hummam, usando el identickit electrónico y el testimonio de Ashwaq, pero no pudieron hacer mucho y el caso quedó abierto.

Hadi Mizban – AP

Cuando, como parte de la investigación, intentaron contactarla en junio de 2018, ella ya se había ido del país para volver a Irak. Pero activistas de Alemania dicen que este caso quizás no sea el único con estas características.

La activista y fundadora de Hawar.Help -una organización que lucha por los derechos de los yazidíes, con sede en Berlín-, Düzen Tekkal, cuenta que ha oído hablar de varios casos similares, dónde refugiadas yazidíes han reconocidos militantes del EI en Alemania. Si hasta la misma Ashwaq reconoce haber escuchado casos parecidos.

Lamentablemente, muchas veces estos casos no son denunciados. 

De vuelta en la ciudad de iraquí de Kurdistán, en un campamento yazidí, Ashwaq todavía quiere continuar su educación, pero tanto su familia como ella buscan abandonar el país. Al parecer, el mayor miedo de quedarse en Irak son las fuerzas del Estado Islámico y las repercusiones de un nuevo ataque. Ashwaq dice que

“Así se destruyera el mundo, no volvería a ir a Alemania.”

Al igual que muchos yazidíes, la familia de Ashwaq está postulando ahora para vivir en Australia, esto como parte de un programa especial destinado para mujeres que han sido secuestradas por el Estado Islámico.

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