Por Teresa Donoso
20 diciembre, 2016

“Me causa curiosidad saber cómo manejas tu menstruación. ¿Te sientes cómoda trabajando con ella?”.

Natalia Ferrari es una trabajadora sexual de 24 años y no se avergüenza de ello, de hecho, asegura que le encanta su trabajo. Ferrari tiene un sitio web donde promociona no sólo su trabajo, sino que también escribe un blog y tiene un portafolio con fotografías de ella que, aunque pueden ser vistas como “subidas de tono” también son bastante artísticas.

Natalia Ferrari

Hace poco comenzó a colaborar con el sitio web Vice donde tiene una columna llamada “Pregúntale a una puta”. Así, sin pelos en la lengua y dejando de lado todos los tabúes que este tema pueda generar, ella se dedica a responder las preguntas más curiosas y secretas que la gente pueda tener sobre su trabajo.

Una de las que más sorprende y posiblemente escandaliza a la gente en partes iguales es el tema de cómo maneja su menstruación mientras está trabajando. ¿Hace algo para detenerla? ¿Deja de trabajar esos días? Pues no, ella sale y hace lo suyo como si fuera cualquier otro día del mes. De hecho, esto fue lo que respondió a la pregunta:

“Me causa curiosidad saber cómo manejas tu menstruación. ¿Te sientes cómoda trabajando con ella?”

Natalia Ferrari

Esta fue su respuesta:

“La forma más común de manejar la menstruación en el trabajo es usar una esponja menstrual. Puedes tenerla dentro hasta seis horas, se recomienda desecharlas después de cada uso, no es un método anticonceptivo, ni te protege contra las ETS: su función es únicamente absorber la sangre y, en principio, solo sabrás tú que la tienes puesta. Afirman que puedes retirarlas con facilidad, pero yo me he encontrado un par de veces en urgencias al ser incapaz de llegar a ella con mis dedos. Su eficacia es cuestionable si tienes un flujo abundante. Otra opción es compartir con el cliente que estoy con la regla y ver qué les parece. Les suele parecer que mejor lo dejamos para otro día”.

Lo anterior no es sorprendente, especialmente tomando en cuenta que por alguna razón el tema parece asquear por igual tanto a hombres como a mujeres (aunque, ¿es para tanto?). Ella añadió que una vez tuvo una mala experiencia con un cliente debido a unas manchas de sangre:

“Algunos hombres son más comprensibles que otros con respecto a la menstruación y no les supone un gran inconveniente encontrarse de pronto un poco de sangre, pero para otros es una experiencia traumática. Sí, maravillosa fragilidad masculina. Hace años tuve una cita usando la esponja y hubo perdidas de flujo mientras follábamos. Su reacción al ver el condón manchado de sangre fue de las peores experiencias que he tenido en mi trabajo. Desde entonces, prefiero comentarlo siempre antes de concretar la cita porque las esponjas no son 100 % efectivas. Mi clientes pagan para recibir la experiencia que prometo, y en ella no se incluye sangre”.

Natalia Ferrari

Natalia también discutió, en esta ocasión, cómo se siente prestándole servicios a hombres muy mayores, tomando en cuenta que ella es bastante joven. Para ella no existe persona “asquerosa” o “indeseable” y en cuanto al tema de la edad se cuestiona bastante cuándo es exactamente que uno se convierte en un “abuelo”:

“Me gustaría saber cuándo una persona se convierte socialmente en un “abuelo” y por qué razón ese pobre hombre se vuelve un ser indeseable para follar. Esto me recuerda a un comentario que me dejaron hace tiempo, una mujer decía básicamente que se sentía asqueada de pensar que las putas follamos con obreros gordos. Como si los obreros o las personas gordas fueran unos individuos repugnantes y tuvieran que renunciar al sexo por el resto de sus vidas. No, al menos para mí, esas características no transforman a alguien en repulsivo”.

Así que no, la edad de sus posibles clientes no es un tema para ella, pero enfatizó que lo que sí le importa es que sus clientes la respeten como mujer y como trabajadora sexual.

¿Qué piensas tú? ¿Crees que es apropiado discutir este tipo de temas de esta forma? ¡Cuéntanos!

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