Por Alex Miranda
21 junio, 2018

El objetivo es disminuir la cantidad de viajes y las muertes en el mar, sin embargo muchos creen que se trata de un proyecto para desligarse del problema actual de los refugiados.

Una idea improbable en una situación desesperada. La crisis de inmigrantes, representada por el barco Aquarius y sus tripulantes, ha alcanzado tal magnitud que la idea de crear un gran campo de migrantes y refugiados fuera de la Unión Europea, gana un peso que hasta hace días era insospechado.  El Consejo Europeo, con sede en Bruselas y que representa a los países que son miembros, incluirá esta propuesta en la discusión que los jefes de Estado tendrán la próxima semana en Bruselas.

Este es un avance significativo para la medida, ya que es la primera vez que se hace algo concreto por hablarla y no queda en la discusión informal. Por el momento, la propuesta está en fase de borrador, por lo que está sujeta a muy probables modificaciones, pero estos lineamientos ya centran el debate sobre nuevas aproximaciones a esta crisis.

«El Consejo Europeo apoya desarrollar el concepto de plataformas regionales de desembarco, en estrecha cooperación con Acnur [Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados] y OIM [Organización Internacional para las Migraciones]. Esas plataformas deberían permitir procedimientos rápidos para distinguir entre migrantes económicos y aquellos que necesitan protección internacional, de manera que se reduzca el incentivo a embarcarse en viajes peligrosos», reza el documento. 

Una antigua idea

La idea de establecer campos de acogida para refugiados, en un país ajeno a la Unión Europea, pero que esté bajo estricta responsabilidad de sus instituciones no es nueva. Es más, se ha contemplado en múltiples ocasiones como una solución viable para comenzar a resolver el debate migratorio.

Al Jazeera

El primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, dijo a comienzos de mes que la medida ya se estaba discutiendo, puntualmente con Austria y Alemania. De funcionar, se pasaría al siguiente nivel: buscar firmar un acuerdo con algún país fuera de la UE, preferiblemente de lo Balcanes o África,  para que se comprometiera a aceptar el desembarco de los refugiados e inmigrantes que busquen llegar a alguno de los países de la Unión Europea de forma irregular por el Mediterráneo.

La idea, concretamente en la forma que se realizará, ha despertado muchas dudas entre los expertos de leyes de la Unión Europea, porque implica crear un ámbito de jurisdicción europea, pero fuera de su territorio y de sus 28 estados miembros. Respecto a las condiciones de esta plataforma, se espera que sean las instituciones comunitarias las que se encarguen de garantizar las cosas como procesar las solicitudes de los extranjeros, cosa que se pueda dilucidar rápidamente quién accede al derecho de asilo y quién no no puede hacerlo.

Una vez que pasen por ese filtro primario, los que reúnan las condiciones serán mandados a territorio europeo, mientras que los que no pasan a un proceso de expulsión, sin siquiera llegar al territorio comunitario. Así, se buscaría bajar la cantidad de viajes por el Mediterráneo, lo que también reduciría las muertes en el mar. O al menos eso piensan los organizadores de esta idea.

Kenny Karpov SOS Mediterranee / EFE

En ciertas comunidades diplomáticas se habla de que Egipto es una posible ubicación de la plataforma, incluso más que Libia que es el país que más se menciona. La preferencia por el país de las pirámides es por su gobierno, que controla el territorio y que podría garantizar el cumplimiento del trato.

«Todos los estados deben cooperar»

Por otro lado, la propuesta llega en un momento en que la presión política en Italia y Alemania es gigante, gracias a sus políticas de migrantes y refugiados. Tanto la canciller alemana Angela Merkel, como el ministro del Interior Matteo Salvini, quieren terminar la cumbre europea de la próxima semana con resultados que poder exhibir en su países. La presión más grande la tiene Merkel

EFE

El mismo documento del Consejo dice en sus conclusiones que también resalta los ‘movimientos secundarios’ – que vendría a ser como la gente que piden asilo en un país y después se van a otro buscando mejores oportunidades- pueden ser contraproducentes. «Ponen en riesgo grave la integridad del sistema de asilo», por lo que se hizo el llamado a adoptar «todas las medidas legislativas y administrativas que sean necesarias para combatir esos movimientos y a cooperar estrechamente entre sí».

El enviado especial de Acnur para los refugiados en el Mediterráneo, Vincent Cochetel, respaldó la idea, ya que en una entrevista a France Presse habló en términos parecidos a los que planeta el Consejo para hablar de posibles soluciones:

«Los países europeos del Mediterráneo deben asumir su parte de responsabilidad, pero los del norte de África también. Todos los Estados deben cooperar para poner en marcha plataformas de desembarco».

Pero eso no quita que también dijo que esta obligación no incluye que estos países se hagan cargo de los inmigrantes, solo que ayuden a desembarcar. 

Patrick Bar / AP

Por otro lado, Acnur cree que cuenta con el respaldo de las Naciones Unidas en este tema. Por algo en el documento aparecen citados dos organismos de la ONU como posibles socios del proyecto. Acnur, la UE y la OIM ya están trabajando juntos en Libia para fomentar retornos voluntarios de migrantes a sus países de origen. Por el momento las resultados no son muy significativos.

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