Por Alejandro Basulto
19 octubre, 2020

“Si esto no cambia, todos pagaremos las consecuencias en las próximas décadas. Esto debería ser una alerta roja”, dijo Gary Aboud, secretario corporativo de Pescadores y Amigos del Mar.

Las embarcaciones petroleras siempre han significado un riesgo para los mares. Su solo hundimiento podría generar un desastre de grandes proporciones en una zona. Una contaminación en el océano, que dañaría gravemente a la fauna y flora que habita en aquellas aguas. Si ya la industria del petróleo es tóxica para el medio ambiente sin accidentes como el hundimiento de un barco petrolero, basta solo forzar un poco la imaginación para darse cuenta lo gravísimo que sería que una embarcación con 60.000.000 galones de este producto fósil se hundiera.

Gary Aboud / Facebook

Y en el Golfo de Paria, entre Venezuela y Trinidad y Tobago, hay una embarcación petrolera venezolana que está encendiendo las alarmas. Debido a que el FSO Nabarima, barco perteneciente a Petróleos de Venezuela (PDVSA), se encontraría en riesgo de hundimiento luego de encontrarse flotando durante los últimos dos años a raíz de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Con 1,3 millones de barriles de crudo Corocoro, si esta embarcación se sumergiera, provocaría graves consecuencias en el océano, siendo su caso descrito tanto por pescadores, como activistas y la Embajada de los Estados Unidos, como una “emergencia nacional”.

Gary Aboud / Facebook

Acorde a un último informe en el mes de septiembre, el PDVSA habría informado que este barco se encontraba en una condición “satisfactoria”. Lo que cuestiona por ejemplo, Gary Aboud, secretario corporativo de Pescadores y Amigos del Mar, a pesar de que una fuente cercana le dijo que la embarcación tenía esa inclinación debido a que la están reparando. “Si esto no cambia, todos pagaremos las consecuencias en las próximas décadas. Esto debería ser una alerta roja”, advirtió Gary a Reuters.

Gary Aboud / Facebook

“Estados Unidos sigue preocupado por el riesgo potencial para la seguridad y el medio ambiente que representa el barco de bandera venezolana, Nabarima, en el Golfo de Paria (…) Apoyamos firmemente las acciones inmediatas para que el Nabarima cumpla con los estándares internacionales de seguridad y evitar posibles daños ambientales, que podrían afectar negativamente no solo al pueblo venezolano sino también a los de los países cercanos. PDVSA tiene la responsabilidad de tomar medidas para evitar un desastre ambiental en aguas venezolanas”

–fue parte del comunicado que emitió la embajada de Estados Unidos en el país–

Según un portavoz de la firma italiana, Eni. Petrosucre, que anteriormente tenía una empresa conjunta con PDVSA, Estados Unidos le habría dado “luz verde” a la embarcación de Nabarima para descargar parte del petróleo y así evitar un derrame en el golfo. Un esperado y solicitado desembarque que todavía no se sabe cuándo ocurrirá, manteniéndose los pescadores y autoridades de la zona en constante alarma en caso de que ocurra lo peor.

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