Por Catalina Yob
20 junio, 2018

Rafael y Georgina saben que les quitarán a sus tres hijos, pero aseguran que es su única opción para huir de la violencia de Michoacán, México, en donde asesinaron a sus dos hermanos.

Rafael Castillo de 44 años, oriundo del Estado de Michoacán en México, se ha desempeñado durante toda su vida cortando limones en un campo ubicado en Apatzingán. Tiene tres pequeños hijos y es consciente que en el lugar que vive nunca podrá optar a una mejor y más digna calidad de vida, sin embargo la idea de emigrar de su país nunca estuvo en su radar, sin embargo todo cambió a raíz de la situación instaurada en aquella localidad mexicana, especialmente el hecho ocurrido el 2 de mayo. 

De regreso a su casa, recibió una llamada de sus padres, quienes le informaron que hace pocos minutos dos de sus hermanos habían sido asesinados. Por razones que se desconocen, un grupo de pistoleros los acribillaron a tan sólo metros de su casa, generando el deceso de ambos de forma inmediata por la gravedad de las lesiones. 

El velorio y posterior entierro tuvieron lugar en esa misma tarde. El hecho que enlutó a toda la comunidad del sector, fue seguido por un nuevo acontecimiento de violencia, el cual encendió las alarmas en la familia de Castillo. Al volver a su hogar, dos camionetas con hombres armados esperaban por él en la entrada de su domicilio. Pese a que no hubo disparos, el hecho representó una clara amenaza hacia la vida de Castillo y su familia. 

El inminente temor a morir los hizo recurrir a medidas desesperadas. Tras contactar a todos y cada uno de sus conocidos en busca de algo de dinero para viajar a Tijuana, lograron dar con una amiga de la esposa de Castillo, quien accedió a comprarles cinco boletos de avión para salvar sus vidas.

Sin mochilas, ni equipaje. De esta manera llegó Rafael Castillo, Georgina Ayala y sus tres hijos a la frontera de México con Estados Unidos y teniendo en consideración que al ingresar a territorio estadounidense, sus tres hijos serán trasladados a centros de internación de menores y ellos serán detenidos por el delito de «ingreso ilegal». 

P. X. S.

Actualmente, Castillo y su familia se encuentran en el refugio «Juventud 2000», uno de los recintos que fue levantado en los últimos meses para albergar a familias migrantes que buscan ingresar a Estados Unidos. Al igual que él, las decenas de inmigrantes que se encuentran a su alrededor, son conscientes del desalentador futuro que les espera cuando se enfrenten a personal policial fronterizo. 

«Vamos a arriesgarnos a ir a EE.UU., no podemos volver atrás», aseguró Castillo. 

El único camino

El shock emocional y la desesperación que desencadena la separación de las familias al ingresar a territorio estadounidense, sigue sin conseguir el propósito que Donald Trump buscaba al implementar la política migratoria de tolerancia cero. Pese a la miseria emocional a la que son forzados a vivir los migrantes que deciden ingresar a Estados Unidos, éstos deciden continuar el camino porque simplemente no tienen otra alternativa.

ProPublica
The New York Times

Relatos que han emergido en los últimos días ponen de manifiesto que pese a las inhumanas condiciones en las que viven hoy los menores de edad migrantes, éstas permiten que los niños permanezcan en un lugar seguro y en el que tienen acceso a alimentación, condiciones que muchas veces los padres no podían proporcionarles en sus hogares. 

Muchos de los migrantes que han sido detenidos con el propósito de ser enjuiciados por la justicia de Estados Unidos, terminan siendo enviados a prisión antes de ser deportados, situación que sólo permite agravar la vulnerable situación que hoy viven. Mientras ellos cumplen el castigo asociado a la pena de ingreso ilegal, sus hijos son enviados a orfanatos, centros de acogida o familias adoptivas, lo cual imposibilita aún más un futuro reencuentro.

Hoy y aún cuando las cifras de familias que han sido separadas aumentan indiscriminadamente con el pasar de los minutos, el gobierno de Trump ha manifestado que no detendrán sus políticas migratorias hasta que éstas logren disuadir el ingreso de inmigrantes a Estados Unidos. En las últimas horas, y como si la crisis política estadounidense no fuese lo suficientemente grave, la Administración Trump exteriorizó su salida oficial del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

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