Países enfrentados durante décadas, con una historia cargada de mucha violencia y sangre.

En el mundo occidental es muy conocido el show televiso “American Idol”, de donde han surgido artistas como Kelly Clarkson, Jennifer Hudson o Carrie Underwood. Pero pocos conocen que existe la versión árabe, cuyo impacto mediático en su última temporada fue más grande de lo pensado y que reunió a participantes provenientes de países que viven cruentos conflictos bélicos y con profundas diferencias religiosas.

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El “Arab Idol” se estrenó por primera vez en Beirut, Líbano, en diciembre de 2011. Desde entonces, ha tenido cuatro temporadas y se transmite en todo el mundo en el canal de televisión árabe, MBC.

El concepto es similar al de “American Idol”. Comienza con numerosos jóvenes concursantes de todo el mundo árabe que son seleccionados después de las audiciones. Se enfrentan a un grupo de jueces y los espectadores pueden votar por sus favoritos a través de un SMS o llamada telefónica. El que recibe la mayor cantidad de votos es el vencedor.

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El ganador recibe un contrato de grabación, un auto y el equivalente a 50.000 dólares. Un monto nada despreciable.

En la última temporada se enfrentaron Yacoub Shaheen, un cristiano palestino de 23 años de edadAmir Dandan, originario de Galilea y devoto musulmán, y el yemení Amar al-Azaki, también musulmán.

¿Y qué tiene esto de extraño? Pues, en primer lugar un israelí -no judío- compitió en el escenario contra participantes árabes de todo Oriente Medio. En segundo lugar un palestino cristiano -la minoría de la zona ocupada- fue el más apoyado por los árabes. Algo realmente insólito e inédito.

La esperada final congregó a cientos de personas en las calles de Belén, flameando banderas de apoyo Shaheen y cantando sus canciones que sonaban en varios altavoces. Las cafeterías y cafés shisha se llenaron de espectadores animando. 

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De hecho, en la Plaza del Pesebre, a pocos pasos Iglesia de la Natividad, construida sobre una cueva donde los fieles creen que Jesús nació, multitudes llenaron la locación para vivir el clímax de la cuarta temporada en una pantalla gigante.

Contra todo pronóstico Shaheen se alzó con la victoria y se convirtió en el segundo palestino en adjudicarse el evento, después de Mohammed Assaf, nacido y criado en un campo de refugiados de la Franja de Gaza y triunfador de la edición del 2013.

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Después de ganar, Shaheen apareció en el escenario en el teatro estudio en Beirut, portando la bandera palestina sobre sus hombros. Cantó un himno patriótico con la letra: “Mi promesa y mi juramento, mi sangre es palestina”, según información difundida por Reuters.

Observa el maravilloso momento:

Países enfrentados durante décadas, con una historia cargada de mucha violencia y sangre. Por un momento le dedicaron tiempo a la paz y al canto. Eso, simplemente, no tiene precio.

Gracias por tu canto Yacoub Shaheen.

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