Por Daniela Morano
11 abril, 2019

Esos son sólo 2 de los 200 títulos que en muchas escuelas alrededor del mundo están siendo eliminados de las bibliotecas infantiles.

Antiguamente era normal prohibir la lectura de ciertos libros que eran considerados por escuelas, la iglesia o el estado como “malos” o “tóxicos”. Todo esto, claro, dependía de las agendas de cada quien y qué tanto pretendían limitar los conocimientos del resto del mundo a su gente. Recientemente en la escuela de Tàber en Barcelona, decidieron someter a revisión todo el catálogo de títulos de libros infantiles que poseen.

200 títulos fueron considerados como tóxicos pues reproducen patrones sexistas, es decir, un 30% de ellos. En el otro 60% el problema no es tan grave y en un 10% se encontró que sí había perspectiva de género y por lo tanto podían ser beneficiosos en la educación de los niños.

Escola Taber

Dos títulos que llamaron la atención fueron “La Bella Durmiente” y la “Caperucita Roja”, ambos los cuales fueron prohibidos. En el primero los motivos son obvios: una mujer despierta sólo con el beso no consentido por parte de un hombre que la salvaría de su muerte.

Según Anna Tutzó, una de las madres en el comité, las situaciones más habituales con las que se encontraron fueron asociar la masculinidad con valores como la valentía y la competitividad mientras que “también en las situaciones violentas, aunque sean pequeñas gamberradas, es el niño el que la realiza contra la niña. Con ello se da un mensaje de quien puede ejercer la violencia y contra quién”, le dijo a El País.

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En varias escuela más de España han mostrado la misma preocupación por las lecturas de las escuelas y en muchas se han creado comisiones de igualdad de género. “Con cinco años los niños ya han consolidados los roles de género, saben qué es ser niño o niña y qué implica. Así que es esencial trabajar con perspectiva de género en la etapa infantil”, dijo Estel Crusellas, presidenta del comité en la escuela Fort Pienc.

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Es muy probable que en el futuro más libros sean considerados como tóxicos como también es probable que más y más libros inclusivos comiencen a editarse y ser publicados. Y quizás las niñas crecerán en un mundo menos violento.

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