Por Ghalia Naim
12 Abril, 2017

Lo peor es que nadie le da una solución.

Se supone que el cementerio es un lugar de reposo y paz en el que las personas pueden ir a reunirse espiritualmente con sus seres queridos a través de una tumba. Quizá habrá quienes odien estos santuarios, pero definitivamente se les debe respeto. Y es justamente eso lo que no sintió el señor Bill Higgins, del Reino Unidol cuando se dio cuenta de que el sitio de descanso de sus difuntos padres estaba siendo profanado.

El hombre de 64 años fue, como siempre, a dejarle flores a sus familiares, cuando se encontró con una gigantesca construcción en la mitad del terreno.

Los metros de tierra en los que se ubica el cementerio pertenecían a la Iglesia San Miguel del pueblo, y sus padres habían comprado una pequeña parte para ser enterrados juntos. Además, también integraron un banquillo para cuando alguien los fuese a visitar. Después de tantos años de tranquilidad, alrededor de las lápidas se están levantando siete viviendas y una de ellas prácticamente penetró las tumbas de sus padres. Por eso asistió a las autoridades, pero todo resultó ser peor de lo que creía.

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Las casas son parte de un plan estatal, y no hay mucho que hacer.

Parar la construcción, la importancia espiritual que tiene el terreno no parece ser importante, y aunque Bill está luchando, el consejo de la ciudad no lo está apoyando.

“La gente sabía que harían casas aquí, pero seguro de haber conocido que estarían tan cerca de las tumbas no las habrían aceptado. Ahora quiero hacer algo bueno por la comunidad, sin embargo, siento que estoy luchando solo contra el consejo. Estoy triste y ya no me gusta venir a dejar flores. Sé que eventualmente esto desaparecerá junto a mis padres”.

Pese a los intentos de este señor, las edificaciones seguirán su marcha tratando de no “invadir” lo que queda de cementerio…

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Lamentablemente, estas situaciones son comunes en todos los países y todo se “soluciona” reubicando los féretros.

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