Por Andrés Cortés
12 marzo, 2018

Entregó su vida al feminismo en 1907 y hoy recordamos lo que nos entregó.

La historia de la humanidad tiene partes oscuras que no nos gustaría ver ni tampoco recordar. Pero creemos que hacer una revisión a las grandes mujeres de la historia (y en especial a las mujeres) es algo más que necesario para no olvidar las marcas que dejaron. Una de estas mujeres es Qiu Jin, la “Juana de Arco China”.

Sus intereses rondaban en torno al vino, las espadas y la fabricación de bombas. Comenzar la presentación de esta manera de una mujer China que nació en 1875 puede ser violento o dar paso a los prejuicios. Pero nada de esto se encuentra alejado de la realidad.

Alamy

Qiu Jin no era como la mayoría de las mujeres de la época, pues en la sociedad china del periodo reinaba un estado patriarcal en donde la mujer tenía su papel en el hogar, como dueña de casa. Pero Qiu Jin, de niña, escribió poesía y estudió sobre heroínas marciales. También soñó con ver su nombre en los libros de historia y hoy lo ha logrado.

Su legado como una de las revolucionarias y feministas chinas se consolidó el 15 de julio de 1907, cuando las fuerzas del ejército imperial la decapitaron a los 31 años luego de que fuera acusada de conspirar para derrocar al gobierno de la dinastía Qing. Este fue su último acto de resistencia, y este mismo hecho es el que la llevó a hacer de su nombre una leyenda.

“Mi cuerpo no me permite

Mezclarme con los hombres

Pero mi corazón es más valiente

Que el de cualquiera de ellos”.

Este es uno de los fragmentos de un poema de 1903 en donde se expresa el sentimiento de opresión que sentía Qiu Jin, al igual que muchas mujeres que, por miedo, no expresaban sus pensamientos ni deseos de cambio.

Ilustración de Qiu Jing – Autor desconocido. Ayúdanos a encontrarlo.

Afortunadamente en este periodo de incertidumbre donde el gobierno de Qing se encontraba al borde del colapso, la incertidumbre entregó oportunidades de sobresalir para las chinas educadas como Qiu, quienes se encontraron frente a una emergente corriente feminista que creían que los derechos de la mujer y la revolución política iban de la mano.

No obstante, algunos estudiosos sobre la historia de Qiu Jin aseguran que su lamentable muerte también contribuyó a su gran liderazgo, pues la disposición de dar la vida por una lucha que parece no tener solución, es algo que incluso los hombres de la época no estarían dispuestos a hacer.

Forjando carácter

Qiu Guijin nació en una respetada familia aristócrata el 8 de noviembre de 1875. Su padre era un funcionario de gobierno y su madre provenía de una distinguida familia de letrados. De esto, nada hacía presagiar que tendría un futuro revolucionario, pero hubo algunos detalles que forjaron su rebeldía.

Como a cualquier niña del periodo en China le enseñaron a bordar y la obligaron a vendar sus pies. Pero lo peor que le pudieron haber hecho fue un matrimonio arreglado.

Sin opción de negociación, Qiu Jin se casó con Wang Tingjun, el hijo de un comerciante rico. 7 años después de casarse la joven pareja se mudó de Hunan a Pekín con dos hijos. Y aquí comenzó el radical cambio que terminó con la vida de Qiu Jin.

Tanto en China del 1900 como en la actualidad, las capitales siempre otorgan mayor entretención. Pekín no era distinta. Fue allí donde Qiu Jin conoció a mujeres que tenían ideas similares a las suyas y rápidamente comenzó a interesarse en asuntos políticos de China.

No pasó mucho para que se desvendara los pies, comenzara a beber grandes cantidades de vino y experimentara a utilizar ropa de hombre y manejar espadas.

Qiu Jing con ropa de hombre – Autor desconocido. Ayúdanos a encontrarlo.

Pero su modificación se veía coartado por su matrimonio. La frustración que sentía día a día junto a un hombre que no se interesaba en la poesía ni el conocimiento la llevaron a tomar una dura determinación: vender todas sus joyas y dejar el país.

En el verano de 1904, a sus 28 años, subía un barco que tenía destino a Japón, en el cual escribió el poema titulado “Arrepentimientos: líneas escritas camino a Japón“:

Ni el Sol ni la Luna dejaron rastro de luz, la Tierra está oscura,
Nuestro mundo de mujeres tan profundamente hundido, ¿quién podrá ayudarnos?
Las joyas vendidas para pagar el viaje por los mares,
Separada de mi familia dejo mi tierra natal.
Desvendando mis pies limpio mil años de veneno,
Con mi corazón ardiente animo a las mujeres.
Ay, este delicado pañuelo mío
Manchado mitad de sangre y mitad de llanto.

Luego de inscribirse en la Escuela Práctica para Mujeres de Shimoda Utako y acortar su nombre a Qiu Jin y establecer lazos con otros estudiantes que compartían su pensamiento, regresó a China en 1906.

Su ánimo en aquel año era distinto. Existía determinación combativa en realizar un progreso en la causa de las mujeres y el derrocamiento del gobierno de Qing. Fue entonces que se atrevió a fundar la Revista de las Mujeres Chinas.

Si bien no duró mucho tiempo, esta se diferenciaba de las otras revistas chinas al utilizar un lenguaje coloquial, con el fin de llegar a un público más extenso con temas como el vendaje de pies y los matrimonios arreglados.

Estatua en Honor a Qiu Jin – Autor desconocido. Ayúdanos a encontrarlo.

El año 1907 Qiu dirigía la Escuela Datong, un frente que reclutaba y entrenaba a jóvenes revolucionarios. Fue en este momento  cuando se entenró que Xu Xilin, un amigo de ella y fundador de la escuela, había sido ejecutado por asesinar a un superior manchú, uno de los fundadores de la dinastía Qing.

Luego de la muerte de Xu, amigos de Qiu le advirtieron que unas tropas se acercaban en búsqueda de una mujer que se creía que había conspirado junto a él. Pero Qiu se negó a huir y preparó sus armas. Ella intentó contraatacar, pero rápidamente fue capturada, torturada y decapitada.

Hasta el día de hoy muchos críticos la acusan de ser demasiado ingenua por creer que derrocar el gobierno de Qing resolvería los problemas sociales y políticos de China. Pero más de un siglo después de su muerte, muchos chinos aún visitan su tumba para rendir honores a una mujer que hoy es considerada una valiente heroína feminista, la Juana de Arco China.

Puede interesarte