Por Maximiliano Díaz
5 junio, 2018

En 1992, la pequeña Dylan Farrow, de tan solo 7 años, aseguraba haber sido abusada por su padrastro.

Han pasado 25 años y Dylan Farrow aún lo sostiene: según su testimonio, Woddy Allen abusó de ella cuando tenía 7 años. Hoy ya no puede escuchar su voz sin sentir escalofríos. Ahora tiene 32 años, y ha recapitulado su historia para diversos medios. Farrow cuenta que hace más de dos décadas, Woody Allen la tomó de la mano y la llevó al ático de la casa que compartía con Mia, la actriz y madre de Dylan, quien estaba de compras. Allá le pidió que se pusiera boca abajo. Había un tren eléctrico en el piso. La niña obedeció y comenzó a jugar con el tren. Allen se puso tras ella y la agredió sexualmente. Mientras la abusaba, le repetía en voz baja que era una buena chica y que eso sería un secreto. Le dijo que ambos irían a París, que ella sería una estrella de cine. Si Allen no hablaba, el ático se quedaba en total silencio.

Dylan Farrow hoy tiene 32 años, y asegura que ha logrado hacer una vida apacible lejos de Allen (Foto: Frances Silver)

Según una carta que Farrow publicó en The New York Times en febrero del 2014, los abusos habían comenzado mucho antes, y de una forma más discreta: el director la aislaba, se las arreglaba para que ambos pasaran tiempo a solas, le metía su pulgar en la boca, le pedía que se metiera con él a la cama cuando estaba en calzoncillos. Ella era solo una niña, pero sabía que había algo que la incomodaba, algo latía tras esa relación que la hacía sentir profundamente vulnerada. Finalmente, todo explotó con el episodio del ático.

Farrow le preguntó a su madre si ella había vivido los mismos episodios a su edad. Entonces, llegó el caos: acusaciones, médicos, demandas, un inminente divorcio (que venía alimentándose desde antes por la relación de Woody Allen con otra hijastra de Mia Farrow) y, por supuesto, la desestimación del testimonio de una niña contra uno de los hombres más poderosos de la industria del cine.

Una familia en ciernes (Foto: Life 163)

Finalmente, el caso quedó en nada. Allen no recibió condena por ningún delito. El caso pasó a archivarse, y la única medida que se tomó al respecto, fue negarle el derecho de visita. Ya no podría ver a su hija. El Estado de Connecticut lo catalogó como “causa probable”. El fiscal habló de la fragilidad de la niña víctima.

Luego, ocurrió lo mismo de siempre: la libertad, la mantención de los elogios, las nominaciones a los Oscar. Desde 1992, Woody Allen ha dirigido 30 nuevas películas. La industria, salvo algunas pequeñas excepciones, jamás lo condenó.

Allen hoy

La carta de Farrow, en la que detallaba lo difícil que se volvió su vida por culpa de la desestimación del abuso, recopila lo que fueron algunos aspectos difíciles de crecer siendo la niña a la que Allen abusó y a quien muy pocos creyeron. Habló sobre las acusaciones a su madre de haberle “lavado el cerebro”, del silencio en los sets. De todas esas personas que prefirieron decir que “no sabemos que pasó en realidad”. Pero el movimiento Me Too (yo también) tiene una excelente memoria, y con su llegada y la búsqueda por condenar a todos los abusadores sexuales de Hollywood, por supuesto que Woody Allen fue tema de conversación.

Woody Allen hoy tiene 82 años. Sigue negando los abusos a Dylan Farrow (Foto: Gtresonline)

Hoy, el director tiene 82 años, y a pesar de que el movimiento lo ha condenado por las acusaciones de Farrow, Woody Allen asegura estar muy a favor del Me Too. Curiosamente, también dice que es necesario que caigan los “verdaderos” abusadores, y que jamás ha recibido una sola acusación de parte de las mujeres que han trabajado con él en sus películas. En una entrevista dada desde Nueva York al programa argentino “Periodismo para Todos”, de Canal 13, Allen aseguró:

“Es gracioso, yo debería ser la cara de los carteles del movimiento Me Too. He trabajado en películas durante cincuenta años con cientos de actrices y ni una sola, grande, famosa, protagonista, nunca nadie ha sugerido ningún tipo de comportamiento indecente.

He empleado a más de 200 mujeres en el equipo detrás de cámaras y remontándonos cincuenta años atrás, siempre les hemos pagado exactamente los mismos salarios que a los hombres”.

También se refirió a las acusaciones de Farrow, largas, recorridas por los medios y, según Allen, algo a lo que él mismo regresa mucho, lleno de angustia y de un modo crítico y reflexivo. Sin embargo, sigue sosteniendo (al igual que durante los últimos 25 años) que él no es culpable de nada. Allen dice estar completamente a favor de que la justicia llegue a los abusadores, pero a su juicio, esto tiene que darse mediante procesos rigurosos (que no detalla) para dar con los reales culpables de los casos de abuso. Bajo su prisma, “si alguien es inocente y le ponen en el mismo saco, es muy triste para esa persona y creo que es injusto“. En palabras de Allen:

“Es terrible, ciertamente me siento mal porque me acusan de algo terrible que me hiere y hiere a mi familia, algo que fue juzgado hace 25 años atrás, investigado por dos fuentes diferentes y que resultó ser completamente falso”.

El director también aseguró no estar vinculado de ninguna manera con los abusadores más potentes de la industria del cine, que cayeron gracias a la investigación de Ronan Farrow (hermano de Dylan e hijo biológico de Allen) para The New Yorker y que le valió un premio Pulitzer, entre ellos, el reconocido Harvey Weinstein.

Woody Allen aseguró estar “triste” al enterarse de las acusaciones contra Weinstein (Foto: AP)

Una carrera contra los poderosos

Suele suceder con los sujetos con más visibilidad en las industrias millonarias que sus actos más cuestionables se entierran, o se normalizan como parte de su personalidad. Y el caso de Allen en el cine no es distinto. No es suficiente con el hecho de que haya desestimado la acusación de Dylan, y culpado de todo a Mia. Según él, todo era una especie de persecución celosa porque, en 1992, el matrimonio se quebraba. Allen dejaba a Mia Farrow por su hijastra Soon-Yi Previn, 35 años menor. La prensa y los cercanos a Allen aseguraban “considerar todas las aristas” y, finalmente, el caso terminó pasando a la historia.

Ronan y su madre Mia Farrow (Foto: Cordon Press)

Al menos, aún existen importantes agentes en la investigación y la justicia que no están dispuestos a mirar hacia el lado cuando presencian situaciones de esta naturaleza (entre ellos, el propio Ronan Farrow, quien ha condenado abiertamente a su padre). Algo de lo que los movimientos Me Too y Times Up se han preocupado, y han ayudado a poner sobre la mesa.

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