Por Camilo Fernández
3 octubre, 2018

¿Por qué actúan tan mal y por qué no puedo dejar de verla?

Hay placeres culpables como las películas malas que terminan gustándonos. Todos los críticos y páginas de internet dicen que no gastemos nuestro tiempo viéndolas, que son predecibles, que no valen la pena, ¿pero acaso ellos saben lo que hay en nuestros corazones? 

Así que terminamos viéndolas igual. Algo reacios al principio, juzgando un poco a los personajes, hasta que sin darnos cuenta estamos riendo y llorando, y recomendando la película sin que la hayamos terminado.

Acá 6 de esas películas malas que en verdad amamos y que están disponibles en Netflix.


1. Emo The Musical

Netflix

No sé que película con aquel título puede terminar bien… pero es increíblemente entretenida. Trata sobre Ethan, un joven depresivo emo con tendencias suicidas que toca rock en una banda, y su cruce de caminos con Trinity, una joven cristiana que canta en el coro.


2. Chalk It Up

Netflix

¿Una película sobre gimnasia? Con malas actuaciones. Aún así es posible verla completa, una y otra vez. La sinopsis: “con toda la intención de impresionar a su ex novio, la alegre Apple forma un equipo de gimnasia y descubre que posee un talento que ignoraba”.


3. #REALITYHIGH

Netflix

Es la típica historia de una chica nerd que se convierte en popular y pierde a sus antiguos amigos por estar con los nuevos. Obviamente después se pone de novia con el chico popular y después sus nuevas amigas le arruinan la vida. Es decir, la misma trama  que quiero ver todos los días hasta que me muera.


4. Dude, así es la vida

Netflix

Cuenta la historia de un grupo de amigas que pasa por muchos dramas mientras consumen mucha marihuana. Más que eso no se le puede pedir… a ellas ni a nosotros mismos.


5. Hurricane Bianca

Netflix

Un hombre es despedido por ser gay en Texas, así que se convierte en la drag queen Bianca Del Rio y enseña a los chicos a la aceptación a través de la burla. ¿Qué no se puede amar de esta película?


6. El stand de los besos

Netflix

Aceptémoslo. Es mala. Es el máximo cliché de escuela secundaria que se ha hecho este año. Y la amamos así.