Por Luis Aranguren
23 junio, 2020

Este señor tocaba su instrumento cada día para entretener a sus vecinos. Aunque en el cortometraje se cambió la armónica por el violín, sigue transmitiendo el mismo sentimiento.

Si algo positivo nos dejó el coronavirus es que pudimos conocer el lado más amable de las personas, quienes dejaron de lado sus intereses personales y aportaron algo de alegría a su entorno. Pues esta es la historia de un anciano con Alzheimer que vivía en España.

Seguro pensarás que por su edad no tenía mucho que aportar, pero resulta que a pesar de su enfermedad degenerativa hay algo que no olvida y es el tocar la armónica.

Vanguardia

Durante el periodo de cuarentena en este país, cada tarde el anciano de nombre Hermann Schereiber tocaba su instrumento. Durante el confinamiento, justo había una hora en la que le aplaudían a los médicos por su labor.

Su cuidadora le hizo pensar que los aplausos eran para él, así que desde su ignorancia comenzó a realizar un concierto cada noche y los vecinos comenzaron a escucharlo.

Esto fue una fuente de inspiración para el estudio de animación 23lunes, así que decidieron contar esta historia a través de un cortometraje. Así todos podrían saber lo importante que se hizo Hermann para sus vecinos y nos permite acercarnos a lo que había en su imaginación.

23lunes

El corto se estrenó el 16 de junio y a través de dibujos animados muestra como este anciano se sentía agradecido al sentir que era escuchado, en su mente era el músico principal y sí lo era para sus vecinos.

“Quería explorar en qué pensaba Hermann cuando hacía esos conciertos. Lo único real es en realidad lo que tú vives. Aunque la noche anterior me había acostado muy tarde, ese día me levanté bastante temprano porque estaba con el picor de hacerlo ya. Me puse a escribir el guión y en una media hora lo dejé listo”.

-Jordi García, guionista de Hermann

Fue así como en compañía de su equipo se colocaron manos a la hora, a través de Skype o Zoom iban planeando las modificaciones hasta que tuvieron un maravilloso producto final.

Para hacer la historia más amena y fácil de entender para el público infantil, cambiaron la armónica por un violín. Sin embargo el resto conservó todo, enfocándose en la imaginación de aquel anciano que puede haber olvidado muchas cosas pero la música la lleva en el alma.

23lunes

Una oportunidad para saber que a nuestro alrededor hay mucho talento y siempre nos sorprenderá de quien viene. Esta vez fue de un amable anciano que quiso ser aplaudido a cambio de regalar música hermosa a personas en confinamiento por un virus.

23lunes

Sin saber la trascendencia de lo que hacía, regaló muchas sonrisas y esperanzas