Por Leonardo Granadillo
19 febrero, 2019

Tiene la capacidad de colocar un filme en un lugar al que en realidad, por calidad, sabemos que no pertenece.

Todos sospechábamos de los poderes de Jason Momoa y créanme que no nos referimos a su capacidad para permanecer bajo el agua como Aquaman, sino a su extraordinario físico que ya había captado algunas miradas desde su papel como Khal Drogo en Game of Thrones, pero que como el amo del océano se confirmó.

Las ‘Momoa Lovers’ no defraudaron, acudieron a los cines y terminaron aún más enamoradas, claro era la oportunidad perfecta de disfrutar de unas dos horas de él sin camiseta, y a su vez, acompañar a los pequeños (o a su pareja no tan joven) al cine por primera vez, ya que son unas excelentes compañeras de vida que simplemente quieren estar en cada momento y no para ver al musculoso actor, así no le gusten los filmes de superhéroes.

Estas bondadosas almas caritativas hicieron que esta película se convirtiera en la más exitosa de DC Comics por lejos, incluso lograron que pasara a ser una de las más taquilleras de todos los tiempos. Según Comic Book Movie, Aquaman desplazó a Transformers: El Lado Oscura de la Luna como la número 20 con más dinero recolectado en taquilla, unos mil millones de dólares estadounidenses.

Y fue una sorpresa tras la para nada exitosa Liga de la Justicia, hubo alguien que sin dudas se vistió de héroe sin capa, y ese fue Jason Momoa.

El actor fue parte fundamental de este repunte, su popularidad sumada a la de Gal Gadot que fue muy alabada en su filme en solitario sobre La Mujer Maravilla, le dan a DC Comics una luz al final del túnel que trata de alcanzar a Marvel.

Ahora con la partida de Ben Affleck que no fue el Batman favorito de la fanaticada, veremos que depara el futuro de DC que ganó mucha fuerza, pero que no puede permitirse más pasos en falso.