Por Lucas Rodríguez
29 octubre, 2019

Nuestras vidas tranquilas y sedentarias pueden jugar en contra de nuestra salud. Nada mejor para romper la rutina que un buen susto.

Puede que las películas de terror no sean del gusto de todos, pero nadie se puede negar al devastador efecto que una buena historia de miedo puede llegar a tener en nuestra cabeza y cuerpo. Quién no se ha visto en la situación de asistir al cine, sentarnos en la sala oscura y en un par de minutos ver cómo el espectáculo por el que pagamos dinero para participar, nos convierte a nosotros y nuestros amigos en unos gatitos miedosos. Es la gracia de una buena película de terror: nos dispara las mismas áreas del cerebro que alguna vez se alumbraron cuando nos encontramos frente a un diente tigres de sable u otro depredador prehistórico similar. 

Warner Bros. Pictures

Si eres de los que disfrutan con la experiencia que una buena película de terror puede darte, te alegrará saber que los expertos apoyan tus gustos. Según expertos como los de themindguru, la reacción que tenemos a vernos frente a algo que nos aterra reporta una cantidad enorme de beneficios al cuerpo.

Warner Bros. Pictures

El que se dispare una respuesta de «emergencia controlada» (tus sentidos reconocen algo que lo hace ponerse en alerta, pero también sabe que no es una amenaza real, por lo que logra controlarla casi de inmediato) hace que el cuerpo dispare los niveles de adrenalina. Pero al darse cuenta que es un estímulo que no implica un peligro a tu vida, el pedido de adrenalina es cancelado, en su lugar quedando solo las endorfinas, famosas por ser la hormona del placer y los buenos hábitos. 

Warner Bros. Pictures

Ver estas películas puede significar una manera de entrenar nuestras reacciones a cosas que nos pueden resultar intimidantes, y por ello, peligrosas. Normalizando estas reacciones, aprenderemos a controlarlas. Así estaremos listos para reaccionar de la mejor manera posible a cuando realmente tengamos que hacer frente a alguna situación compleja. 

20th Century Fox

Toma hoy mismo a ese amigo cobarde y ve al cine a entrenar tu control sobre el miedo.