Por Antonio Rosselot
10 febrero, 2020

Sociólogo de profesión, Joon-ho nunca pensó que alcanzaría este nivel de éxito, sobre todo porque viene de un país poco visible en cuanto a cine. Pero tras más de 20 años de carrera y grandes éxitos locales, con «Parasite» logró taparle la boca a la crítica que siempre privilegió lo tradicional.

La terna de candidatos para ganar el Oscar como Mejor Director en esta última edición estaba confirmada por grandísimos exponentes del cine: Todd Phillips, uno de los candidatos más fuertes por su trabajo en Joker; Quentin Tarantino, que aunque no tuviese chances reales de ganar, es un contendiente por naturaleza con cada película que dirige; Sam Mendes, un experimentado que hizo un increíble trabajo con 1917; y Martin Scorsese, que no necesita descripción alguna.

Pero había otro candidato más, que no era angloparlante y que tenía bastante menos credenciales que el resto de sus competidores: el surcoreano Bong Joon-ho (50), que entró al listado con Parasite (2019), su gran éxito y una de las películas que seguramente recibiría uno que otro premio en la noche del domingo.

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Y no sólo ocurrió eso, sino que Parasite arrasó en prácticamente todas las categorías en que fue nominada —Mejor Película, Mejor Película Extranjera y Mejor Guión Original—, además del buen Bong consagrándose como el Mejor Director en la edición de este año.

Porque claro, Bong Joon-ho nunca en su vida había soñado con estar en esta situación; de hecho, ni siquiera pensó en el cine cuando eligió su primera carrera universitaria, entrando a estudiar sociología en la Universidad de Yonsei. Su época universitaria calzó con el movimiento democrático surcoreano, el que apoyó activamente hasta que debió entrar al servicio militar obligatorio en Corea del Sur, en el que estuvo dos años.

Al volver a la universidad, Joon-ho fundó un club de cine en el cual realizó un par de documentales, hasta que decidió hacer del séptimo arte su vida entrando en la Academia Coreana de Artes Cinematográficas. Su primera película, Barking Dogs Never Bite (2000), no tuvo demasiada respuesta por parte del público pero sí compitió en certámenes internacionales, ganando premios en el Festival Internacional de Cine de Hong Kong.

Magnolia Pictures

Su primera consagración se dio gracias a Memories of Murder (2003), película sobre un asesino en serie que estuvo durante 5 años matando gente y que nunca fue capturado. La película pasó por Cannes y Venecia, y nuestro amigo Bong ganó el premio a Mejor Director en el laureado Festival de Cine de San Sebastián (España). Fue ahí cuando los críticos internacionales pusieron su ojo analítico sobre Joon-ho.

El nombre del director surcoreano iba a seguir ascendiendo como la espuma de una cerveza con The Host (2006), una película sobre un monstruo que genera el caos en Seúl, capital de Corea del Sur. Esta cinta, estrenada en Cannes, es la película coreana que más ganancias generó en la historia, habiendo sido vista por 13 millones de personas sólo en el país asiático.

A estas alturas, Joon-ho ya era un director de culto en el mundo del cine: fue seleccionado como jurado en Sundance (EE.UU) y en una competencia especial de Cannes. Entre 2009 y 2013 filmó dos películas más, Mother Snowpiercer, las cuales también recibieron los elogios de la crítica especializada y de los espectadores.

Ya en 2017, Joon-ho volvió a la dirección con una apuesta bastante arriesgada: un trabajo colaborativo con Netflix, que se materializó en su película Okja. Muchos lo criticaron por «venderse» al formato de streaming, pero dio un paso que muchísimos directores iban a dar posteriormente a pesar de las críticas, como lo hizo el mismísimo Scorsese.

Y toda esta historia dio pie a lo que estamos viendo ahora, con una Parasite que literalmente arrasó en todas las competencias posibles: se estrenó en Cannes y ganó la Palma de Oro con votación unánime, además de varios otros galardones y la friolera de 115 millones de dólares en recaudaciones a nivel mundial… por ahora.

¿Qué traerá el futuro para Bong Joon-ho? Probablemente unos cuantos proyectos más, pero en lo inmediato, Joon-ho está trabajando con HBO para hacer un remake de Parasite, luego de que la productora comprara los derechos de autor de la cinta para adaptarla a un formato de miniserie. Con esta serie, la idea de Bong es desarrollar las tramas que tuvo que dejar fuera de la película, lo que promete ser igual de atrapante que la cinta misma.

Pero lo mejor de todo esto que pasó en los Oscar, es que finalmente el mundo se dio cuenta de que no todo el cine es angloparlante ni hollywoodense, tal como dijo Bong Joon-ho en una de sus premiaciones: «Una vez que sobrepasen la pequeña barrera de los subtítulos, conocerán muchísimas más películas increíbles».