Por Camilo Fernández
13 diciembre, 2017

Luke Skywalker es simplemente lo mejor que ha sucedido durante toda la saga.

Vamos a partir suave. “Star Wars: Los último Jedi” es sin duda una de las mejores películas de la saga. Lo de Mark Hamill como Luke Skywalker en el Episodio VII es fenomenal. Las explosiones y batallas son tan y más emocionantes de lo que como espectadores podemos desear.

Dicho eso y habiéndome ganado la simpatía de los fanáticos hardcores de “La Guerra de las Galaxias”, hay que reconocer que también tiene varios baches, pero menores. Es tan larga (2 horas y 32 minutos), pasan tantas cosas (todas espectaculares), que uno no sabe qué pensar en los créditos finales. Es un inyección de “Star Wars” tan potente que uno queda algo aturdido. 

Tal vez ese es el único pecado de la película. No era necesario todo lo que se mostró en pantalla. Pudo ser mucho más contenida. Pero de alguna manera tenía que diferenciarse y superar a “El despertar de la fuerza” que se llevó todo el amor por la nostalgia y los nuevos personajes. En esta parte, se tiró toda la carne a la parrilla y se dio rienda suelta a que todo sucediera sin dar tregua para que la historia se desarrollara.

Crítica libre de spoilers, la película trata sobre el inminente fin de la República que está muy debilitada. La historia base es la huída de la flota comandada por la general Leia (Carrie Fisher) a través del espacio, mientras las fuerzas de la Primera Orden con sus naves gigantes los persiguen y bombardean permanentemente hasta que a estos se le agote el combustible. En otro plano, Rey intentará convencer a Luke Skywalker para que vaya y ayude a combatir a Snoke (Andy Serkis) y Kylo Ren (Adam Driver). Y que la entrene para dominar la fuerza, “para levantar rocas” (ahí sí me pasé con un spoiler).

Podríamos esperar que esta película trate sobre el entrenamiento de Rey y mucho sentimiento paternal y superación de la protagonista. Prepárense para la desilusión. Finalmente la historia de Rey (Daisy Ridley) se vuelve mucho más oscura de lo que estamos acostumbrados en las narraciones de “Star Wars”, y junto a Kylo Ren, experimentarán lo que es poseer la Fuerza y no estar lo suficientemente preparados para controlarla.

Sobre el destino de Finn (John Boyega), poco importa. Esta es la parte que más sobra de la película. El crecimiento de este personaje que conocimos en la primera parte de esta nueva trilogía es casi nula. El ingreso de Benicio del Toro como un misterioso codificador, es también totalmente innecesaria. Hasta C-3PO tiene más relevancia (y aparece 30 segundos). De hecho, es el piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) el personaje secundario que más toma fuerza y será encargado de inyectar pasión de lucha con su temperamento de guerrero.

Walt Disney Pictures

La mano del director y escritor de la película, Rian Johnson (“Looper”), se nota bastante, pues se aleja mucho del director de “El depertar de la Fuerza”, J. J. Abrams. Este último se enfoca mucho más en la nostalgia, en mantener el espíritu de “Star Wars”, mientras Johnson quiso meter todo en una licuadora y que nos explotara la cabeza. Definitivamente lo logró, trasformando la cinta en la película más espectacular y entretenida del año. 

Lo más refrescante de “Los últimos Jedi” es que mantiene y profundiza el humor que se esbozó en la primera parte. El inicio de la película es un gran sketch de humor que pareciera ser sacado de un programa de parodias, al igual que una decena de diálogos graciosos en momentos profundamente tensos que están puestos con pinzas. Perfectos para la ocasión. Pequeño adelanto: veremos las planchas de ropa del mal. Incluso los villanos necesitan su ropa estirada.

Si bien es una historia que busca instalar los nuevos personajes de Rey y Kylo Ren, la atención y maestría se lo siguen llevando los clásicos. Mark Hamill y Carrie Fisher (fallecida en 2016) hacen las mejores interpretaciones de los hermanos Skywalker. Realmente emocionan con cada una de sus intervenciones. Aunque si Ridley y Driver siguen así, prontamente alcanzarán esta maestría. Ambos logran conectar sus personajes hasta parajes insospechados, logrando que “Star Wars” vaya hasta oscuridades inesperados para los fanáticos.

Hay nuevas criaturas, como los Porgs, que son como los “Angry Birds” de la galaxia o una especie de monjas cuidadoras de la isla en donde habita Luke que son muy graciosas. El droide BB-8 también toma una relevancia que nos hace olvidar rápidamente de R2-D2. Y es así como la película está llena de información, rápida y fugaz. A veces dan ganas de que profundizaran un poco más. De hecho, hay un regreso fundamental (del cual no vamos a decir nada), pero qué ganas de que haya durado más, que hubiese sido realmente fundamental y no una especie de “cameo”.

Walt Disney Pictures

“Los últimos Jedi” confirma a “Star Wars” como las franquicias más importantes y entretenidas en la historia del cine, superando a cualquier película de superhéroes. La batalla final de la película demuestra con hidalguía que la épica galáctica de los sables de luz jamás será superada, dando paso a una tercera parte que es imposible vislumbrar que rumbo tomará (la cantidad de revelaciones en esta película es potente), aunque el final de la cinta deja en claro que “Star Wars” siempre sorprenderá.