Por Fernanda Vallejo
13 febrero, 2018

Lamentablemente falta muchísima acción para tratarse de un thriller de secuestro.

Dicen que toda publicidad es buena, sea positiva o negativa. Y vaya que aplica esa frase para “Todo el dinero del mundo”. La película en la cual Kevin Spacey fue reemplazado por acusaciones de acoso sexual estuvo en la palestra debido a la magnitud del asunto y también por la drástica —y oportuna— decisión del director Ridley Scott de eliminar a Spacey de su cinta. Pero el verdadero acierto fue el talentoso actor que llegó a salvar la película, Christopher Plummer, quien en pocas semanas pudo interpretar el rol de J. Paul Getty a la perfección.

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La película de Scott se apega bastante a los hechos reales del secuestro de John Paul Getty III, el nieto mayor del magnate del óleo que estuvo desaparecido durante meses ante la negación de su abuelo de pagar su rescate. La historia muestra a la desesperada madre de Paul, interpretada por Michelle Williams, haciendo todo lo posible por recuperar a su hijo, mientras el hombre más millonario del mundo continúa utilizando su dinero para cualquier cosa antes que para salvar a su nieto.

Además de la maravillosa interpretación de Plummer como el avaro millonario, Williams hace un grandioso papel como Gail, mostrando la desesperación de una madre que, a diferencia de todos, nunca es corrompida por los dólares y que mantiene una pacífica calma al mismo tiempo que experimenta el momento más angustioso de su vida.

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La narración atrapa y te mantiene atento durante todo el filme, considerando su exagerada extensión, sin embargo se confunde bastante el drama con el thriller. Lo que en un minuto parecía tratarse de un angustioso secuestro pasa a transformarse en el concepto del poder del dinero y de cómo este choca constantemente con la moral. Si bien ambos estilos son interesantes, al mezclarse, hace que uno como espectador no logre entender qué está viendo y, si esperabas acción, tienes que tener paciencia, ya que llega muy tarde. 

Por ejemplo, el póster oficial del filme es el de la oreja de Paul que sabemos fue cortada según los hechos reales. Pero para esa escena hay que esperar una eternidad y es la única digna de un thriller de secuestro.

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Por otra parte, el personaje de Mark Wahlberg está completamente de más ya que no alcanza a transformarse en un héroe ni tampoco da para un romance con Gail. Ella sola podría haber hecho todo el trabajo.

Quien sí es esencial y le da un toque emotivo al filme es el captor principal, Cinquanta, que entabla una relación de cariño con Paul y también con Gail por teléfono, al no comprender cómo la familia no está preocupada por el bienestar del adolescente. 

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“Todo el dinero del mundo” logra hacernos reflexionar acerca del poder de la fortuna y la importancia de los valores, sin embargo, podría haber tenido más escenas de acción para darle más dinámica a una película de 135 largos minutos.