Por Ignacia Godoy
17 enero, 2018

Era exactamente lo que necesitaba ver, y lo agradezco.

«The Room» es una de las películas más malas de toda la historia del cine. Muchos la hemos visto más de una vez y nos cuestionamos cómo es que la hemos mirado más de lo que miramos las buenas cintas. Y la verdad es que era tan terrible lo que aparecía en pantalla, que se transformó en un contenido de culto para la industria del cine en tiempo récord.

Malas actuaciones, escenarios falsos y una trama que ni siquiera se entendía por sí misma es básicamente la creación del actor polaco-estadounidense Tommy Wiseau. Y con justa razón fue que James Franco quiso revivir esta historia en su cinta «The Disaster Artist».

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Una película sobre cómo hicieron la peor película de la vida. Sí. Y hay que decirlo: es lo más entretenido que he ido a ver al cine en muchísimo tiempo.

La trama es simple: Tommy Wiseau y Greg Sestero se conocen en sus años de estudio de actuación y juntos deciden irse a vivir a Los Ángeles para impulsar sus carreras en la industria. Cuando nadie los contrata, toman la determinación de hacer su propia película y saltar al estrellato con ella.

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Varios ya conocemos quién es Wiseau pero la verdad es que antes de ver esta película me di cuenta de que no tenía idea de nada. Basada en el libro homónimo escrito por el mismo Sestero, James Franco dirige y protagoniza una cinta que realmente te sacará más risas que cualquier comedia clásica en el transcurso de esa hora y 45 minutos.

Porque simplemente es todo lo que prometía: te cuenta en detalles la vida de Wiseau y sus motivaciones para hacer una de las peores producciones cinematográficas de la historia; y llegas a conocer un poco más de quién era él realmente. Hasta puede que te salga una lágrima.

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Además, los actores que de dan vida a los protagonistas de la producción y al equipo detrás, hacen un trabajo excepcional. Gracias a sus interpretaciones, podemos imaginarnos cómo fue el making off de tan desastrosa película a la perfección. Junto con entender cómo diablos fue que se pudo llevar a cabo.

Cada escena te saca una carcajada, en cada escena le aplaudes a James Franco por su brillante actuación y en cada momento agradeces al cielo de que se haya creado una cosa tan aberrante como «The Room». Porque sin ella no tendríamos la oportunidad de ver la grandiosa «The Disaster Artist».

No voy a gastar caracteres en hablar de aspectos técnicos ni música u otros detalles, porque la verdad es que en esta producción no importan ni un poco. Porque sabes que no estarás frente a una obra maestra de grandes proporciones. No, solamente es simple pero perfecta.

Pero sí hay algo que tienes que hacer si quieres ir a verla: es una película por la que debes pagar la entrada al cine. Fue perfecto empaparme de la alegría que había en la sala cada vez que Wiseau (Franco) aparecía en pantalla o de las risas infinitas con las ridículas pero increíblemente precisas recreaciones de escenas de «The Room». Porque sí, todo está caracterizado al pie de la letra.

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Hace mucho tiempo que no lo pasaba tan bien viendo una cinta. No es de superhéroes, no es un drama hollywoodense ni tampoco una comedia romántica. Es solo una película biográfica sobre uno de los personajes más raros que ha pisado la industria del entretenimiento. Y te agradecemos profundamente James Franco por llevarlo a la pantalla.