Por Ignacia Godoy
15 enero, 2018

Puede que hayan exagerado su genialidad, pero la trama sí es perfecta.

La primera película dirigida por la actriz Greta Gerwig dio muchísimo de qué hablar una vez estrenada y ha ganado varios premios desde entonces. Los críticos dicen que es una de las mejores cintas de nuestros tiempos y la taquilla de Estados Unidos lo avala con cifras muy favorables. Cómo, entonces, no me iba a dar curiosidad “Lady Bird”.

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Esperé y esperé a que se estrena en mi país hasta que por fin llegó el momento. Tenía las expectativas realmente altas, por decirlo menos, porque se convirtió en el tema más recurrente en la industria del cine y no por nada. Sin embargo, quizás no debería haber leído nada de la producción antes de verla.

Pero antes de aclarar este punto, hay algo que es realmente indiscutible de “Lady Bird”: es sin duda alguna, una de las películas más genuinas en cuanto al reflejo de la pubertad. Todas las demás cintas de adolescentes que hayas visto no son nada comparadas con esta.

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La trama es simple: Christine, alias Lady Bird, es una chica que está saliendo de la escuela y quiere ir a una universidad fuera de su estado porque lo odia. Odia a su aburrida familia, quiere cosas que nadie de ellos quiere y es completamente alternativa. Todo situado en el año 2003.

Una historia así de simple puede caer fácilmente en el aburrimiento. No tiene autos volando, no aparecen superhéroes ni tampoco muere alguien. Pero la verdad es que en la simpleza reina la belleza y es exactamente lo que pasa en la película de Gerwig.

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No solo tiene una imagen llena de colores pasteles que te atrapa por su tranquilidad, sino que las actuaciones de Lady Bird (Sarsoise Ronan), su madre (Laurie Metcalf), padre (Tracy Letts) y amiga (Beanie Feldstein) son excepcionales. La mamá atormentada con la actitud rebelde de su hija, el padre que no opina y la mejor amiga inseparable podrían parecer papeles comunes y corrientes, pero estos artistas nos muestran tanta sinceridad que llega a dar escalofríos.

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En esa misma línea, la trama de Lady Bird, desde el primer minuto, logra que te identifiques con todo lo que ocurre. Intentar cambiar de amigas para ser más popular, que te guste un chico que en realidad no era más que apariencia, que tu familia te moleste y te enoje todo lo que hagan, y lo más importante: que la mayoría del tiempo estés enojada y no quieras hablar con ellos. Es el retrato más genuino de la pubertad que existe en el cine.

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Pero entonces ¿cuál es el problema?, para mi que la sencillez de esta película no la hace tan única bajo ningún punto de vista como para todos los halagos que se ha llevado. Me ocurrió algo parecido en su tiempo con “Boyhood”, una historia común y corriente pero que cautivó a millones. A mi sinceramente no me voló ni un poco la cabeza.

Y este sentimiento se volvió a repetir con “Lady Bird”. No podría decir que es una mala cinta, porque definitivamente no lo es. Pero las críticas y expectativas eran tan altas, que podría decir con toda seguridad que quedé decepcionada.

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Si vas a verla, no leas nada sobre ella. Me lo agradecerás.