Por Pamela Silva
7 mayo, 2018

No todas sus peleas son así de ridículas, lo prometo.

Quentin Tarantino es posiblemente uno de los directores más controversiales de las últimas décadas, de esos con los cuales sólo puedes tener dos tipos de sentimiento: o los amas con pasión o los odias con la misma pasión, no puede “gustarte un poquito” o “mmm como que sí, pero no”. Nope, Tarantino genera sentimientos extremos -ya sea para bien o para mal-. 

Y una de sus características principales es que no tiene problemas con meterse en discusiones con quien sea y donde sea.

Aquí hay alguna de ellas, obvio la más importante de todas es que tuvo con unos guacamayos.

1. Cuando le mostró el dedo a una espectadora en Cannes

Zimbio

En 1994 Pulp Fiction ganó la Palma de Oro en Cannes, pero Quentin aún no era el director legendario y prácticamente intocable que es actualmente. Cuando se subió al escenario a recibir su premio de manos de Clint Eastwood, una espectadora del festival comenzó a gritarle cosas como “¡qué basura!” y “fascista”.

¿Y cómo respondió él? Pues mostrándole el dedo de al medio sin que le importase el lugar donde estaba.


2. Contra los críticos

Wiki Commons

Las reseñas de los críticos sobre las películas de Quentin Tarantino siempre han estado divididas, desde aquellos que lo consideran un genio a los que piensan que es un ridículo. Uno de los momentos más tensos e icónicos de esta rivalidad fue cuando se enfrentó en vivo con la crítica Jan Wahl.

Aparte de sus muecas, aseguró que los papás debían llevar a los niños a ver la película y que tenía tanta violencia porque es “divertida, Jan”.


3. Ni otros directores se salvan

Nicolas Querin

No sólo los críticos son blanco de la lengua de Quentin Tarantino, sino que también sus colegas directores reciben sus comentarios maliciosos. En 2015 dijo que las películas de David O. Russell, como The Fighter o La Gran estafa americana, pasarían a la historia a diferencia de

“todas esas películas arty con Cate Blanchett que no son malas en sí, pero tienen fecha de caducidad”.

O cuando dijo que Selma no merecía un Oscar sino un Emmy. Una forma de insinuar que tenía la calidad de un telefilm.


4. Su rencilla con Spike Lee

Zimbio

Ambos son amigos de Samuel L. Jackson, Lee dirigió a Tarantino cuando actuó con Girl 6, pero las rencillas comenzaron en 1997 cuando Lee se quejó de la excesiva cantidad de insultos raciales en Jackie Brown.

A eso se sumó las critican de Lee a Django Desencadenado en 2012, donde acusó a Tarantino de frivolizar la esclavitud. Así fue como respondió Quentin.

“Me quedan sólo dos películas por hacer y no voy a perder tiempo con este hijo de perra”.


5. Contra los periodistas

djefte

Es más que obvio que una persona con el temperamento de Tarantino -quien además es muy celoso de su vida privada-, ha tenido más de un problema con los periodistas. En el video de arriba intercambia insultos con un papparazi que lo está acosando, amenazándolo con que si no estuviera grabando lo golpearía.

También escupió a un periodista cuando le preguntó por el padre que nunca conoció o se negó a contestarle preguntas a otro.


6. Contra Disney

QT

Si algo podemos reconocerle a Tarantino, es que si va a atacar a alguien lo hace contra cualquiera, sin importarle cuan grande sean. Así que no tuvo reparos en atacar a Disney cuando “forzaron” -según Tarantino- a lThe Cinema Dome, la última sala en formato panorámico de cine en Los Ángeles, a sacar Los odiosos ocho y poner en su lugar Star Wars: El despertar de la fuerza.


7. Obvio, ha lanzado dardos contra la policía

Dagospia

Las películas de Quentin Tarantino tienen una marcada presencia de personas de color porque el director creció en un barrio con mayoría negra, así que no dudo en enfrentarse a la policia al sumarse al movimiento Rise Up October.

En su discurso durante la manifestación, dijo “se distinguir a los asesinos cuando los veo” haciendo referencia a la policía. Esto provocó que sindicatos de policía estadounidenses trataran de boicotear Los odiosos ochos.


8. Incluso se peleó con unos guacamayos

Wikicommons

Posiblemente esta sea la enemistad más ridícula de todas las enemistades de Tarantino, en 2011 el director presentó una demanda contra Alan Ball, creador de True Blood. Aunque no era contra él en específico, sino que contra los guacamayos de él y su esposo, los cuales según Tarantino no dejaban de hacer ruido en ningún momento del día.

El texto de la demanda incluía frases como “suenan tan prehistóricos que hielan la sangre”, comparaba sus sonidos con “los emitidos por un pterodáctilo”.