Por Pamela Silva
23 enero, 2019

Y las dos veces por el mismo hombre, que se hizo amigo de la familia, enamoró a los dos padres y convenció a la niña de que era un alien que debía embarazarse de él para salvar el mundo. La primera vez, ni siquiera reportaron el secuestro.

Netflix ha creado contenido bastante aterrador este último tiempo (de hecho, empiezo a creer que descubrieron que es lo que más éxito les da y seguirán sacando cintas, series y documentales que nos pondrán los pelos de punta cada mes). La Maldición de Hill House, You o Making a Murderer son algunas de las peores.

Pero lo que acaban de estrenar es por lejos mucho, mucho peor que cualquier serie, película o documental que podrían haber estrenado.

Abducted in plain sight (Secuestrada a plena vista) es un documental sobre un caso real de una niña en los ’70 que fue secuestrada dos veces por el mismo hombre.

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Sí, exactamente por el mismo hombre. La primera vez cuando tenía 12 años durante un par de semanas y la segunda a los 14. Y eso ni siquiera es lo más escalofriante del caso.

El secuestrador fue Robert B. Berchtold, quien se hizo amigo de la familia con la única intención de secuestrar a la pequeña Jan de entonces 8 años.

Berchtold no solo se hizo amigo de la familia, sino que también sedujo sexualmente a ambos padres de la niña para que tuvieran plena confianza en él. Por supuesto, al ser pedófilo Berchtold no tenía real interés en los adultos, sino que simplemente era un medio para conseguir a la pequeña.

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Cuatro años más tarde de que se hiciera amigo de los Broberg, Berchtold secuestró a Jan y la llevó hasta México, donde intentó lavarle el cerebro y convencerla de que era un alíen que tenía que embarazarse de él antes de cumplir 16 para salvar el mundo.

¿Lo peor de todo? Que los padres de Jan confiaban tanto en Berchtold que tardaron días en contactar a la policía para reportar su secuestro.

Cinco semanas después de que Berchtold la secuestra, Jan volvió a la casa de sus padres e informó a su familia y policía que “nada había pasado”. Y como supuestamente nada pasó, Berchtold volvió a secuestrarla dos años más tarde.

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En esa ocasión llegó hasta el punto de inscribirla en una escuela católica de niñas donde iba a visitarla pretendiendo ser su padre.

Eventualmente, la niña escapó de su secuestrador pero las consecuencias que tuvo en ella, su familia y los detalles del caso necesitan verlo en el documental de Netflix. Porque sinceramente, no tengo palabras para describir lo aterrador que fue el caso.

Y en serio, no sé si Netflix pretende que ande paranoica y desconfiando de extraños por el resto de mi vida, pero lo está consiguiendo.