Por Fernanda Vallejo
13 septiembre, 2017

Los payasos demoníacos son solo el comienzo, se vienen cosas mucho peores.

Con el estreno de “American Horror: Cult” supimos que se venía una temporada escalofriante. La principal razón para esto, se debe a que todo se ambienta en una situación muy cotidiana y normal, es decir, los personajes principales son reales, viven en una ciudad real, en una casa real y en un mundo donde todo está cambiando debido a una elección presidencial que efectivamente existió. Este concepto genera que el terror en “Cult” sea quizás uno de los más poderosos de todas las temporadas.

Nadie está ajeno a la violencia y el terrorismo que a diario se potencia alrededor de todo el mundo. Es quizás uno de los temas más tratados en las noticias locales e internacionales de todos los continentes. Si bien la elección presidencial en la cual se basa AHS es de Estados Unidos, fue una noticia de impacto global que hace que absolutamente todos nos relacionemos con la nueva temporada “Cult”. 

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En el primer episodio entendimos cómo este hecho marcaría el comienzo de una histeria de parte del personaje principal, Ally (Sarah Paulson) y desataría la locura en los fanáticos del ahora Presidente, como Kai (Evan Peters). Y ahora, en el capítulo recién estrenado, “No le temas a la oscuridad”, esto queda aún más claro.

El mensaje de esta entrega es preciso y probablemente los espectadores lo entienden y se identifican con él: todos vivimos con miedo por la situación actual de violencia que enfrenta el mundo. Dos asesinatos y un loco de remate racista son prueba de ello hasta el momento.

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Ally continúa con sus visiones de payasos satánicos, al igual que el pequeño Oz, y si bien aún no sabemos si son reales o no, son una especie de explicación para el miedo que se ha generado desde la noche de la elección. Así mismo lo dice Ally: “Siento que fui vindicada. Mis fobias fueron una reacción perfecta a lo que yo instintivamente sabía era cierto. Todo mi ser me lo estaba diciendo. El mundo está jodido y la elección lo empeoró”. 

Esto se lo dice a su psicólogo luego de que ella misma encontrara a uno de los trabajadores de su restaurant al borde de la muerte, colgado de uno de los ganchos que sostienen la carne (finalmente es ella quien lo mata por tratar de ayudar). La policía tiene como principal sospechoso a otro empleado con el que tuvo una discusión racista el mismo día. De inmediato el policía pregunta cuál es su estado inmigratorio. Este hombre es moreno y se llama Pedro, habla español, pero nació en San Diego.

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Otro episodio que denota el claro mensaje es el plan que ejecuta Kai Anderson. Luego de haberle gritado comentarios racistas a un grupo de trabajadores y de lanzarles un condón con su propia orina, estos lo golpearon brutalmente, lo que fue grabado por una pareja (que curiosamente son los nuevos vecinos de las Mayfair-Richards), pero claro, sin la primera parte de la historia. Así es como Kai se convierte en una víctima para los medios, lo que le permite postularse como concejal citando a Trump con frases como “criminales y violadores”.

Posteriormente, él visita la casa de la pareja de lesbianas y es recibido por Ally a quien disfruta aterrorizar gritándole luego de que ella le dejara claro que es del bando opositor con la frase “crear puentes, no muros”. 

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Finalmente, el hecho de que Ally se vuelva paranoica con un corte de luz —creyéndole a su nuevo vecino que podría ser un ataque terrorista—, cuando para otros, como su esposa Ivy, era simplemente eso, un corte de luz, es otra de las muestras que reflejan la paranoia política que el mundo experimenta en este momento.

Con un claro y potente mensaje, el segundo episodio de “American Horror Story: Cult” nos deja con los pelos de punta, en parte, por los satánicos payasos, pero también, ya que sabemos que muchos se sienten efectivamente así en lo que debería ser la comodidad de su hogar. 

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