Por Lucas Rodríguez
22 junio, 2021

Elena Vavilova fue Tracey Ann Foley, casada con Donald Heathfield y afincada en Boston con dos hijos, durante varias décadas. Desde su puesto informaba a Moscú, trabajo del que fue reclutada cuando jóven junto con su marido. Ahora escribió un libro contando su experiencia como los “The Americans” de la vida real.

Cuando a los espías retirados de la vida real se les pregunta por su trabajo, especialmente si se les mencionan los retratos que de estos ha hecho Hollywood y la televisión, generalmente se ríen. Señalan que es mucho más papeleo y rellenar papeles y otros trabajos de escritorio, que salir a cometer asesinatos bajo el amparo de la noche y una identidad ficticia. Aunque también… eso es exactamente lo que diría un espía sobre su trabajo, ¿no?

20th Television

Esa es la fachada de normalidad de la que Elena Vavilova, una verdadera espía rusa, pretende contar en el nuevo libro que escribió.

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La trayectoria de Elena es una que parece sacada de un guión de película de acción. Junto con su marido fueron reclutados por las fuerzas de inteligencia de la Unión Soviética, quienes les ofrecieron servir a su patria de una manera de lo más particular. Lo que harían sería asumir una identidad falsa (en el caso de ella, la de dos chicos fallecidos cuando jóvenes en Canadá) e irse a vivir a los Estados Unidos. 

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Que fue lo que hicieron durante más de dos décadas, puesto desde el que informaban sobre el día a día y demás “actividades” de los estadounidenses.

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Si algo de esto te suena familiar, es porque probablemente lo viste representado en la brillante serie The Americans. En ella eran dos agentes de viajes aburridos, Philip y Elizabeth Jennings, quienes por las noches se vestían con pelucas, guardaban pistolas bajo sus cinturones, y salían a realizar toda clase de actividades de lo más riesgosas. 

El País

Frente al intoxicante glamour de la serie (incluyendo los atuendos que Keri Russel vestía para dar vida a la siempre elegante Elizabeth Jennings), Elena aseguró que no había tantas peleas mano a mano, tiroteos y secuestros, como preocuparse de mantener la fachada de normalidad:

“La serie capta muy bien el ambiente y el trasfondo psicológico, los dilemas emocionales y familiares, pero en esta profesión no hay tanta acción. Y no hay asesinatos. Un agente encubierto debe pasar desapercibido. 

–Elena Vavilova para El País

MARÍA R. SAHUQUILLO

Ella y su marido terminaron por regresar a Rusia luego de la caída de la Unión Soviética. Allí fueron recibidos como héroes por el mismísimo Vladimir Putin, quien si no lo sabías, también fue un espía entrenado por la agencia de inteligencia soviética, la KGB. 

“El trabajo requiere mucha paciencia, mucha fuerza intelectual y, a veces, cuando te traicionan, como nos sucedió a nosotros, puede ser un poco frustrante. También quise escribir para dar ejemplo a los jóvenes. No significa que tengan que ser todos espías, aunque quizá alguien se sienta inspirado. Quería demostrar que es bueno hacer algo útil por tu patria. Hicimos algo importante y muy gratificante. No fuimos allí para hacernos millonarios o famosos, sino para servir a nuestro país. Esa era la misión; mi misión”

–Elena Vavilova para El País

Elena se describe a sí misma hoy como una mujer de mediana edad que vive una vida tranquila y retirada. Pero eso, también, es lo que un ex espía debería decir, ¿no?