Por Ronit Rosenberg
4 junio, 2018

La sinopsis de “Suspiria” deja claro por qué terminó necesitando ayuda mental.

Cuando Dakota Johnson terminó la saga “50 Sombras” quiso despojarse de su rol de Anastasia Steele para así poder incursionar en nuevos desafíos cinematográficos, sin quedarse para siempre con el estigma de la chica débil y esclava sexual del guapo Christian Grey. Por eso, decidió embarcarse en un proyecto completamente diferente.

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Poco tiempo después de grabar la última película de la saga, comenzó a trabajar en “Suspiria”, un remake de terror dirigido por Luca Guadgnino. Johnson interpreta a una joven bailarina norteamericana que llega al prestigioso estudio de danza en Berlín. Allí comienzan a pasar cosas espeluznantes y vivirán una sangrienta pesadilla.

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Las primeras imágenes de la película se dieron a conocer en el CinemaCon en Las Vegas, Estados Unidos, y nadie quedó indiferente a ellas por su fuerte contenido de terror y perturbadoras escenas sangrientas acompañadas de una siniestra música.

Y aunque la mayoría de las veces todo lo que uno ve en Hollywood está hecho mediante efectos especiales, para Dakota Johnson se le hizo como algo real y sí le terminó afectando. Tanto así, que incluso afirmó que tras acabar con la filmación, debió ir a terapia para poder continuar con su vida. 

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Para encarnar su personaje, Johnson debió cambiar completamente su apariencia y dejar atrás ese look impecable de Señora Grey. Se le ve muy pálida y con el pelo rojizo.

Desafortunadamente, la actriz, hija de Melanie Griffith, no ha tenido una muy buena experiencia en el cine. Recordemos que tras finalizar con la saga “50 Sombras” afirmó que no lo había pasado muy bien grabando esas escenas de sexo subidas de tono. Relató que se sentía muy incómoda y que debía prepararse mentalmente bastante tiempo antes, incluso con la ayuda de algún alcohol fuerte.

¿Podrá encontrar un próximo proyecto donde se sienta a gusto o abandonará el cine?