Por Camilo Fernández
6 diciembre, 2017

Y todo gracias a Mel Gibson y Will Ferrell.

Las comedias de navidad se han vuelto un género en sí mismo. Nadie espera mucho de estas películas, solo que sean aceptables y nos ayuden a pasar un buen rato. Esta será la misión de «Guerra de Papás» 2, secuela de la cinta de 2015, y que cuenta con el refuerzo de Mel Gibson y John Lithgow.

No podemos dejar de lado que hay dos películas con exactamente la misma temática. Hace poco revisábamos «La Navidad de las madres rebeldes», que también es una secuela y aborda la llegada de los padres a la casas de sus hijos para celebrar la Navidad.

En «Guerra de Papás» 2 la competencia por el afecto de los hijos entre el padre biológico Dusty Mayron (Mark Wahlberg) y el padrastro Brad Whitaker (Will Ferrell) están superadas y ambos trabajan en el concepto de la «copaternidad», por lo que esta navidad deciden juntar a ambas familias para celebrar la fiestas.

Paramount Pictures

Todo se verá interrumpido con la llegada de los «abuelos». Mel Gibson (como padre de Dusty) y John Lithgow (como padre de Brad) harán más complicada la pacífica convivencia que se había logrado en la primera película. Mientras Gibson interpreta a un padre seductor, machista y de la vieja escuela, Lithgow hará de un padre cariñoso (saluda a su hijo de beso en la boca) y muy torpe y hablador.

La película empieza haciendo un guiño a la primera parte con la escena del aeropuerto y la llegada de los padres. Con la llegada de Mel Gibson y John Lithgow, de inmediato se supera en carisma y diversión en comparación con su antecesora. Con esto, quiero decir que esta versión es mucho mejor la original.

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Con más personajes, la película se vuelve muy dinámica y nadie sobra. Desde los más secundarios, pasando por los niños y los protagonistas, todos participan con situaciones que hacen sacar varias risas a lo largo de la película.

Cabe destacar que para los amantes de Will Ferrell, aquí lo vemos actuando fiel a su estilo de comedia, por lo que quienes gustan de su humor, llegaron a la película correcta. Otro punto para Mel Gibson que hace perfecto el papel de rudo, irónico y despreocupado.

A diferencia de «La Navidad de las madres rebeldes», aquí las bromas se enfocan en las situaciones inesperadas que se van provocando constantemente y en diálogos insólitos y no grotescos para hacer reír. No es que un humor sea mejor que el otro, solo que en la versión masculina se logró mucho, pero mucho mejor. Un buen spin-off sería juntar a los adultos mayores de ambas películas y mandarlos de vacaciones.

Escenas como Will Ferrell explicando a su hijastro que es mejor quedarse en la friendzone porque es mejor tener una amiga que el corazón roto, Mel Gibson incentivando a su nieto a que deje de usar las barras para niños en el bowling, o la locura que sienten los adultos cuando se enteran que una niña está tocando el bien más preciado por ellos, el termostato, hacen que esta película cumpla con creces su misión de divertir en Navidad.

Con la participación de John Cena, el final con todos los personajes reunidos se transforma es una gran fiesta de eventos desastrosos y con giros que nos irán sorprendiendo, como el primer beso de uno de los niños, que hacen que la historia no sea una Navidad forzada, sino que de real comedia para esta época del año.

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