Por Camilo Fernández
30 octubre, 2018

Tenía todo para ser mi serie favorita y al segundo capítulo uno se decepciona.

Hay tres tipos de series. Las que son buenas de principio a fin, como “Breaking Bad”; las que empiezan débiles y recién al 3 ó 5 capítulo te enganchan, como “Maniac”; y las que prometen mucho en su primer episodio y terminan decepcionando, como “Élite”.

Había leído comentarios buenos y malos sobre la serie española de Netflix, así que decidí verla por mí mismo. Empecé con una gran esperanza y terminé aburrido. ¿Valió la pena ver los 8 capítulos? No lo sé. Si hubieran sido 10, ahí sí que no.

La trama gira en torno a la llegada de 3 jóvenes estudiantes de un estrato social bajo a un prestigioso colegio en donde se codean con el clasismo y la discriminación de los hijos de la alta sociedad. Samuel, Nadia y Christian tienen que, forzadamente, adaptarse gracias a una beca otorgada debido al derrumbe de su establecimiento anterior.

Entre todo este nuevo ambiente, se produce el asesinato de Marina, una de las adolescentes millonarias que liga con uno de los “pobres”.

Netflix

El primer capítulo me gustó mucho. Cuando lo terminé no entendí los malos comentarios en algunas redes sociales. Era una especie de “Skins” español con una trama rápida de muchos elementos, se presentaban todas las fuerzas y el misterio central.

Pero eso, y todo eso, sucedió en el primer capítulo. En los 5 siguientes, no ocurrió mucho más, aparte de un par de guiños para que la trama siguiera corriendo. Era una y otra vez la misma historia estirada por una hora. Los ricos invitan a los pobre a eventos elegantes, se crean tensiones y se resuelven con sexo y erotismo adolescente. Todo, pero todo, se resolvía con la liberación de las relaciones “prohibidas”. Eso sería bueno que sucediera con un par de personajes, pero no con todos y en cada una de los actos.

 

Netflix

Es inevitable encariñarse con los personajes, no así con la duración de los capítulos en donde uno termina revisando más Instagram que la pantalla de Netflix. Terminarla se sentía más una obligación.

En los dos últimos capítulos, el ritmo vuelve aparecer y toma un giro más “Por 13 razones” en búsqueda del asesino de Marina. Si bien se cumple la norma de un desenlace inesperado, ¿es así como se comportan los jóvenes de 16 años? Los culpables terminaron teniendo más sangre fría que los verdaderos delincuentes de la serie, los padres de los niños ricos.

“Élite” ya renovó para una segunda temporada y creo que veré los nuevos capítulos, pero esta vez no le tendré tanta paciencia. Menos si el personaje de Marina ya no está. Sin ella, ¿vale la pena más historia?