Por Lucas Rodríguez
10 febrero, 2020

No importa qué tan bien se vistan las estrellas, el carisma de estos días no tuvo igual.

La noche de los Oscars suele ser el momento perfecto para que las celebridades se luzcan. Ya es tradición que además de aparecer para aceptar los premios a las películas en las que trabajaron, los comentaristas también les pregunten por sus trajes y vestidos. Las marcas más famosas de diseñadores de moda se juegan la vida por vestir a estrellas como Brad Pitt, Scarlett Johansson o Brie Larson. La belleza natural de estas personas, sumado a su carisma y encanto son el complemento perfecto para telas refinadas y diseños llamativos e inolvidables. Basta que las estrellas sepan dónde pararse y sonreír a las cámaras para que cada marca vea una enorme oportunidad publicitaria. 

Parecen insuperables en atención, pero solo hay una criatura capaz de superar a los protagonistas de las películas más destacadas del año. Es una creación malvada, capaz de acaparar la atención de una habitación sin el más mínimo problema; de hecho, parecería que ni siquiera se esforzaran en lograrlo. Si a eso se suma vestirlos en trajes hechos a la medida, una prenda que no tienen por qué vestir hasta que sean muchísimo más grandes, se tiene una victoria rotunda. Solo un niño es capaz de opacar a los hombres y mujeres más envidiados del mundo. 

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Nunca falta uno u otro, pero en esta alfombra roja del 2020 hubo no uno, sino que dos. Los jóvenes protagonistas de Jojo Rabbit, la inesperadamente dulce historia de un niño que tiene de amigo imaginario al líder del Tercer Reich mostraron todo el carisma y encanto que los hizo destacar en la película, mostrándose todo lo contrario a tímidos cuando se trataba de lidiar con las cámaras de los medios de todo el mundo.

AMY SUSSMAN VÍA GETTY IMAGES

Roman Griffin Davis y Archie Yates, Jojo y Yorki, respectivamente, estuvieron juntos toda la noche, pareciendo los mismos mejores amigos que fueron en la película del genio desquiciado que es Taika Waititi. Todos se derritieron al ver como estos dos niños estiraban sus dedos para hacer el gesto del conejo, algo que se transformo en una especie de sello no oficial de su película.

TRISTAN FEWINGS VÍA GETTY IMAGES

Estamos seguros que Brad Pitt, Scarlett o las demás estrellas deben haber montado en cólera cuando les informaron que alguien les estaba robando toda la atención, para después avergonzarse al escuchar que eran un par de niños maldadosos, para los que todo aun seguía siendo un juego.

AMY SUSSMAN VÍA GETTY IMAGES

Si pudieron convencernos de que una película situada en el lado alemán de la segunda guerra mundial podía ser tierna, son capaces de lo que sea.