Por Vicente Quijada
6 agosto, 2018

¿Recuerdas algún otro?

Las películas, sean de buena o mala calidad, siempre tienden a caer en ciertos clichés. Ya sea por una cuestión de hacerlas más verosímiles, o simplemente atajos en el guión, estos recursos son utilizados constantemente en la construcción de las historias. Y no por eso son positivos.

Al contrario, muchas veces refuerzan prejuicios o causas-efectos que, en la realidad, no son tan así, deformando nuestra manera de ver el mundo y entender las relaciones humanas. Y, lamentablemente, en muchos de esos casos las perjudicadas son las mujeres. Acá recordamos algunos de los más clásicos que de seguro podrías identificar en más de un filme.

1. Si usa lentes, la mujer será inmediatamente calificada como la “fea” o la “rechazada”.

Miramax

2. Y en esa misma línea, basta que se los saque, o se arregle un poco, para que se convierta en una mucho más atractiva.

Paramount Pictures

3. Además, cada vez que una fémina “mejora su aspecto”, su vida está por mejorar. Sólo con eso.


4. Siempre está la amiga “linda” y la siempre fiel “fea”. No hay de otro tipo, según las películas.

Netflix

5. Si se trata de estar “cómoda” en el hogar, siempre será en ropa interior y luciendo lo “más sexy” posible.


6. No basta con ser una mujer ruda. En algún momento el personaje tendrá que “femeneizarse” para probar su valía como una dama atractiva.


7. Algo obvio: siempre habrá alguna que sea simplemente un objeto sexual -no en este caso, claramente-, como parte de la historia.

LucasFilms

8. Obviamente, no puede faltar la escena del maquillaje. Nunca.

Paramount Pictures

9. En resumen, los filmes no hacen creer que la única manera de que una mujer sea feliz es adecuándose a los estándares de belleza tradicionales.


10. Y claro, de nada servirá todo ello si no consigue el objetivo más preciado: “el hombre de sus sueños”. De ser exitosas en otro ámbito, ni hablar.

Touchstone Pictures

Por suerte, no es en toda la cinematografía, y eso ha ido cambiando positivamente con los años. Para las otras, ¡basta!