Por Lucas Rodríguez
12 febrero, 2019

La última noticia es que van a eliminar la transmisión de varios premios, algunos fundamentales. Es una señal más de que los famosos galardones de la academia han perdido la relevancia que alguna vez tuvieron.

No veré los Oscar este año. No voy a ser el único: los ratings de la ceremonia “más importante del cine” vienen en picada hace años. La oferta de películas mucho más amplia de la que había antes vuelve ridícula la idea de que el par de cintas que se llevaran los premios esa noche sean las que todo el mundo haya visto, o se interese por ver. 

Este año, varias de las nominadas son cintas que han respondido más a los tickets cortados que al prestigio. Algunas incluso fueron abiertamente despreciadas por la crítica, destacando la carencia de historias originales o en un caso muy particular, la modificación de la verdad

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Películas como “Bohemian Rhapsody”, “Nace una Estrella” o “Pantera Negra”, son el inusual caso de cintas que fueron un éxito de taquilla, que ahora también se encuentran a punto de llevarse a casa grandes premios.

Cuando antes la queja era que las nominadas eran prestigiosas pero vistas por casi nadie, la tendencia ahora se ha invertido. ¿Será que los Oscar están tratando de llamar la atención?

Los intentos previos de la academia por conectar con un público masivo fallaron patéticamente: el lanzamiento de la categoría “mejor película popular” fue tan criticado que la eliminaron luego de un par de semanas. Y la nominación de Kevin Hart, un actor y comediante sumamente exitoso, terminó por explotarles en el rostro cuando se supo su pasado intolerante y homofóbico.

La más reciente noticia es que para recortar un poco la excesiva duración de la ceremonia, algunas categorías serán premiadas fuera de cámara. Entre estas víctimas están “mejor cinematografía” y “edición”, las que también podrían llamarse “cómo se ve” y “cómo fluye” una película. 

Algunas cintas de este año sí parecen nominadas más tradicionales. “La Favorita” es tanto un deleite visual como una idea completamente original, mientras que “BlackKlansman” es completamente relevante con la situación social por la que está pasando Norteamérica, algo de lo que tampoco está muy lejos “If Beale Street Could Talk”, aunque lo haga de una manera más poética. 

Los Oscars de este año están comenzando a apestar a desesperación. La caída de los ratings los llevó a tratar de cortejar nuevos televidentes, pero lo único que están logrando hasta el momento es molestar a quienes los veíamos año a año. 

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La triste verdad es que la gente que acudió en masa para ver algunas de las nominadas más populares, no se dará el tiempo para sentarse a ver una ceremonia que por mucho que se disfrace, sigue siendo una celebración sobre el arte de hacer una película. Si no sortean esta crisis de identidad, es probable que no tengan demasiado futuro. 

Aunque a la academia le cueste admitirlo, los buenos montajistas o directores de foto son más imprescindibles que cualquier actor.