Por Vicente Quijada
5 octubre, 2018

Su apellido en realidad es Niland, y no perdió a todos sus hermanos, ya que uno de ellos sobrevivió milagrosamente.

Si les cuento que las películas no reflejan, al menos fielmente, lo que pasa en la realidad, es probable que muchos de ustedes no se sorprendan. A pesar de ello, ¿sabían que la historia que inspiró al filme “Rescatando al Soldado Ryan” sí ocurrió? Y, si bien hubo algunas “licencias “históricas” de parte de los guionistas, los hechos transcurrieron de manera similar y hasta tuvieron un desenlace aún más impactante. 

“No fue exactamente cómo se cuenta en el largometraje, pero hay que entender esas licencias históricas. A veces son necesarias para hacer un producto atractivo al gran público”, reflexiona Pere Cardona, un historiador que siguió la historia de los hermanos Niland, los verdaderos protagonistas de la hazaña retratada en la obra de Spielberg.

DreamWorks

Edward -1912-, Preston -1915-, Robert -1919- y Frederick -1920-, quien era conocido como “Fritz” fueron los 4 hermanos -de una familia de 6- que, por separado, combatieron en la Segunda Guerra Mundial. Edward y Robert se enlistaron antes, y luego, con el ataque a Pearl Harbor, Preston y el menor se unieron a las fuerzas para frenar la invasión nazi en Europa.

“Querían combatir juntos, pero fueron separadas por una ley ideada por los Estados Unidos. Con ella se pretendía evitar que un accidente o ataque acabara con la vida de todos los miembros de una familia a la vez”, explica el historiador. Legislación que surgió luego de que los 5 hermanos Sullivan murieran durante el ataque de un sumergible al “USS Jueneu”, en 1942. 

Ya en la guerra, fueron cayendo poco a poco. Primero fue Edward, quien se especializó como operador de radio en un bombardero B-25, y quedó fuera de combate cuando fue derribado en Birmania, el 20 de mayo de 1944. “Hay confusión en torno a las fechas, pero sus padres recibieron posteriormente un telegrama en el que se les informaba de que no había sido encontrado tras el impacto”, detalla el profesional. Algo que, en estos casos, era similar a la muerte.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo.

Luego fue Robert, paracaidista, quien cayó más allá de las líneas germanas durante el Desembarco de Normandía, en Sainte-Mere-Eglise, el 5 de junio de 1944, y murió al día siguiente. “Estaba defendiendo la posición y se quedó sin munición. Cuando fue a por más, y al salir de un seto, le dispararon”, relatan.

El tercero es Preston, quien desembarcó en la playa de Utah como soldado de infantería, y murió, al igual que Robert, al día siguiente, un 6 de junio. “En su momento, la familia indicó que se hallaba atendiendo a un compañero herido cuando falleció, pero existe mucha confusión en lo que respecta a sus últimas horas”, detallan sobre su defunción.

El último, en quien se inspiró el filme, es Frederick “Fritz”, el menor, paracaidista y miembro de la 1010 División Aerotransportada, quien estaba bordo de un C-47 que se desvió debido a los embate enemigos y terminó cayendo lejos de sus compañeros.

“Frederick fue uno de los que no cayó en su destino. Aterrizó bastante alejado, cerca de la ciudad de Carentan”, explican, para luego afirmar que recibió una Estrella de Bronce por destruir un nido de ametralladora lanzando varias granadas, mientras resistía en dicho lugar.

Días después, vendría la terrible noticia. “El comandante de la compañía de su hermano le explicó que este había muerto y que estaba enterrando en un cementerio cercano a Sainte-Mere-Eglise. Así que él decidió ir hacia allí para ver su tumba”, explica el historiador. Así fue como conoció a Francis Sampson, un capellán, quien le confirmó la muerte del resto de sus hermanos. 

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo.

Y también fue quien, a diferencia de en el filme, impulsó las labores para repatriarlo y así su familia no perdería a ningún otro miembro. Sin embargo, “cuando le informaron de que regresaba dijo, literalmente, que solo volvería a casa esposado. Afirmó que quería vengar la muerte de sus hermanos y luchar contra los nazis”. Sin embargo, más tarde lo convencieron y terminó volviendo a su hogar. “Trabajó como dentista y tuvo un hijo, Pete. Un joven que visitó a sus tíos en 1974 y dejó sobre sus tumbas unas flores”, recogen en un reportaje del diario ABC.

Sin embargo, la historia más impresionante es la de Edward, quien en realidad nunca murió. “Sobrevivió al impacto del B-25 saltando en paracaídas y, posteriormente, fue capturado y entregado a los japoneses por los ciudadanos de un pueblo cercano. Pasó un año como prisionero de los nipones hasta que consiguió escapar”, relata Cardona.

“Al final, fue rescatado por un grupo de soldados ingleses que se lo encontraron famélico en un prado, casi a punto de fallecer. Se repuso y regresó a casa. La vuelta fue muy bonita porque su madre, Augusta, nunca perdió al esperanza de que volviera. De hecho, siempre ponía un plato más de comida en la mesa esperando su llegada”, detalla el historiador sobre la asombrosa historia.

Una digna de película.