Por Catalina Maldonado
31 agosto, 2020

La cinta biográfica de la artista Maud Lewis, quien sufrió de una artritis mortal y de fuertes discriminaciones en su vida, ha logrado emocionar hasta las lágrimas a los usuarios, posicionándose entre los contenidos más vistos.

Se estrenó en 2017 y así como le ha pasado a muy buenas películas, pasó desapercibida ante la crítica y los usuarios. Aunque no estamos hablando que fue un fracaso ni nada por el estilo, “Maudie” obtuvo una tibia bienvenida y no el espectáculo que merece una cinta de este estilo.

Sin embargo, gracias a su llegada a Netflix, la película está teniendo una segunda oportunidad para resurgir y enamorar a aquellos que quizás ni sabían que una producción de este estilo existía. Emoción y muchas lecciones se viven a partes iguales en “Maudie”. 

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¿De qué se trata?

La película es una biopic, o bien una cinta biográfica, sobre Maud Dowley, una artista plástica canadiense que tuvo una vida digna para ser contada a través de esta producción. Diagnosticada con una temprana artritis raumatoide que fue inmovilizándola de poco a lo largo de los años, recibió el rechazo de su familia y de toda una sociedad que la discriminaba por su condición.

Si bien su vida parecía hundirse cada vez más, Maudie – como la llamaban de cariño – logró encontrar la tan ansiada felicidad y respeto cuando conoció a un bruto y primitivo pescador llamado Everett (Ethan Hawke), con el que encontró el amor verdadero. Así nos lleva un viaje donde la aceptación, el respeto y la lección de ser feliz a pesar de todo, ha emocionado a miles.

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La actriz bajo el personaje principal, Sally Hawkins, logra hacer una hermosa interpretación de Maud gracias al retrato íntimo que logró su directora, Aisling Walsh, que más que buscar una historia para hacernos llorar, creó una trama donde nos llevará a reflexionar sobre temas importantes como la discapacidad, el machismo, la importancia del arte en la vida y sobre todo, la felicidad. 

Y a pesar de que la cinta no logró nominaciones a ningún premio en su año de estreno, me atrevo a decir que si hablamos de cintas biográficas, no hay dudas que ‘Maudie’ y la actuación de Hawkins, están muy a la altura de Eddie Redmayne como el científico Stephen Hawking en “La teoría del todo” de 2014.

“Maudie” en la vida real

Maud Dowley (Maudie de apodo) nació el 7 de marzo de 1903 en South Ohio, Nova Scotia, Canadá. Desde el final de su adolescencia, estuvo condenada a una implacable artritis reumatoide, que lentamente le deformaría las manos, las piernas y la espalda.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

A pesar de que asistió pocos años a la escuela debido al despiadado bullying que sufrió por parte de los niños y de su familia, sobre todo de su tía Ida. Sin embargo, le aparece su justificación para seguir viviendo: el arte. 

Desde chica, influida por su madre – quien luego falleció – aprendió a pintar a la acuarela tarjetas de Navidad. Y así siguió y siguió, hasta encontrar sus raíces artísticas en el folk: paisajes, hojas, flores, animales, (caballos, bueyes, pájaros, ciervos, gatos, barcos, trineos, patinadores de hielo). 

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Lentamente su arte, de engañosa simpleza, comenzó a ganar popularidad y a atraer admiradores a la casa que Maudie y Everett – su esposo – compartían. Ya no solo se vendían por centavo, si no que sus cuadros pasaron a costar dólares. 

Pero la artritis, asesina silenciosa, seguía su trabajo. Las deformidades de Maudie se agudizaron. Sus dedos se curvaron y se tornaron rígidos. Sólo podía pintar con una mano sostenida a duras penas por la otra, sin embargo, no dejó de pintar ni en sus últimos días. Falleció a los 67 años, siendo famosa, admirada y amada.

Como una de las mejores películas biográficas de los últimos tiempos, “Maudie, el color de la vida” es un imperdible en Netflix.