Por Leonardo Granadillo
26 noviembre, 2019

A pesar del éxito de la historia desde su llegada a la plataforma, algunos chistes que hace 20 años nos daban risa, hoy afortunadamente no los admitimos.

El 25 de octubre de 1999 salió al aire seguramente la producción colombiana más importante de la historia, «Yo soy Betty, la fea» creada por RCN Televisión. Escrita por Fernando Gaitán, la cinta fue ganadora del récord Guinness a mejor telenovela en la historia de la televisión.

Culminó en mayo de 2001, pero pasó de generación en generación con repeticiones en múltiples canales. Sin embargo, han transcurrido 20 años desde que Ana María Orozco encarnara a este simpático personaje, y algunas cosas afortunadamente han cambiado.

El mundo ha madurado en algunos aspectos, tras años de ser pisoteadas las mujeres han mostrado toda su fortaleza a través del movimiento feminista, exigiendo respeto e igualdad. Algo que para muchos simplemente ha sido extremismo, pero que las evidencias nos demuestran lo contrario.

Los millennials, esa generación tan criticada ha tenido sus aciertos, como ser más respetuoso (aunque todavía quede mucho por lograr) con el sexo opuesto, respetando su lugar como un igual.

Todos estamos contentos con el regreso de Betty, nos hemos reído mucho, sin embargo, también nos hemos percatado de cosas que ya no son tan cómicas: es extremadamente machista.

¿Por dónde empezar? De entrada con el hecho de la discriminación a una mujer por su físico, generándole inseguridad, un terreno en el que con esfuerzo se ha logrado avanzar, viendo hasta en campañas de modelaje cierta inclusividad.

Seguimos con mostrar la infidelidad como un logro, cosa de la que Don Armando (Jorge Enrique Abello)  y Mario Calderón (Ricardo Vélez) se regodean a lo largo de la serie.

También tenemos los maltratos de Daniel Valencia (Luis Mesa) a Patricia Fernández (Lorna Paz).

O los gritos desmedidos del padre de Betty y de su jefe (Don Armando) con ella.

Por si fuera poco, al final (que no es secreto para nadie pero igual advierto SPOILER) después de una infidelidad, de gritos, maltratos, un engaño usándola por necesidades económicas, Betty perdona a Don Armando y este se queda con ella.

Quizá, mi mayor impacto fue cuando viendo el episodio 106 en Netflix, Betty ayuda a su jefe a esconder una situación íntima con una modelo, y este saca a la chica jalándola por el cabello como si fuera algo normal.

Netflix

Además de haberlo visto con mis propios ojos, son los jóvenes quienes están desahogándose de igual forma en redes sociales:

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Con esto, no digo que no vean la serie. Ya la terminé, me la disfrute, recordé, me reí como nunca con las ocurrencias. Simplemente, dense también tiempo para notar cuanto se ha avanzado y por qué es fundamental respetar estos movimientos, por más que en algunas ocasiones no estemos de acuerdo con las posturas más extremas.

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El mismo actor Jorge Enrique Abello quien interpreta a Don Armando se refirió al respecto, reconociendo esas fallas en la serie:

“Hoy no se podría hacer algo así porque es sectario, hay homofobia, es machista profundamente, maltrata a la mujer y tiene todos los códigos de lo que hoy no se podría hacer. Sin embargo, yo pienso que es una hipocresía cultural, porque finalmente, lo que sucede ahí sigue sucediendo ahora, lo que pasa es que no es políticamente correcto”, señaló al programa ‘La Tele Letal’. Acá la entrevista completa:

Disfruten el terreno que se ha ganado, cuanto se ha concientizado mientras se ríen. No todo está mal en esta nueva generación.