Por Fernanda Vallejo
12 octubre, 2017

Para todos quienes no han tenido el placer de ver “Pulp Fiction” les digo: ahora sí la vida les hará sentido.

A mis 25 años, trabajando como periodista en un sitio especializado en cine y televisión, no había visto ninguna película antigua de Quentin Tarantino. Sé que suena impresionante, pero cada vez que alguien me decía “tienes que ver ‘Pulp Fiction’ ” simplemente lo rechazaba e ignoraba porque nunca me llamó la atención. Esto, pese a haber visto dos de los filmes más contemporáneos del cineasta, que me fascinaron.

¿A qué se debía mi rechazo? Nunca lo pude descifrar, pero ahora sé que estaba más que equivocada al hacer vista gorda a estos filmes, que tras verlos la semana pasada, me enamoraron como nunca lo podría haber llegado a imaginar.

Pablo Román / Upsocl

Como ya lo mencioné, había visto dos películas modernas de Tarantino: “Bastardos sin Gloria”, que la puedo catalogar como una de mis “top 5”, y “Django sin cadenas”, que gocé al máximo viéndola en el cine. Como lo confirmé en ambas, sabía que el director tenía un particular gusto por la sangre mostrada en escenas que resultan ser algo graciosas para el espectador, y más tarde lo seguiría confirmando con los de antaño.

Comencé con “Pulp Fiction” que era la que más me habían recomendado y simplemente quedé encantada. La “experiencia Tarantino” llegó de inmediato con su particular música, sangre y filmación análoga, pero lejos lo mejor, fue el diálogo. Si bien, tal como me pasó con “Bastardos sin Gloria” y “Django”, la encontré muy larga, de todas maneras valía la pena. Mi historia favorita: Vincent Vega con Mia Wallace. El baile, la atracción y la divertida sobredosis de la mujer del “big boss” fueron lejos lo mejor.

Berta Hicil / Upsocl

Pasé entonces a “Perros de reserva” el filme con el cual el cineasta comenzó su carrera. Me impresionó lo bueno que pudo llegar a ser con un presupuesto tan notablemente bajo. No se muestra el robo, solo se ven los personajes en una bodega, con algunas excepciones, y aún así estás expectante en todo momento por saber quién es el policía encubierto. La primera escena es notable. Nuevamente una prueba de que el diálogo es lejos su mejor herramienta.

Finalmente tenía que ver “Kill Bill: Volumen 1”. Un filme que siempre escuché en conversaciones, vi en la televisión y nunca, jamás, me interesó. Hasta que un amigo cineasta me aseguró me iba a encantar. Y no se equivocó. Una vez más la separación de la película en capítulos la hace aún más atractiva, con una narración que cautiva y causa intriga durante todo el filme. Lo curioso es que uno sabe exactamente lo que pasará y que la protagonista resultará vencedora, y, de todas formas, me mantuve pegada a la pantalla sin pestañear en ningún momento.

Ignacia Godoy / Upsocl

Lo que aprendí

– Tarantino se centra en la venganza. En todos los filmes que vi (y que había visto) esta acción es la que mueve a los protagonistas a actuar y lo que los lleva a las situaciones tan entretenidas que presenciamos como espectadores.
– El viaje del héroe es muy marcado. El protagonista de alguna forma sale de su mundo cotidiano para enfrentarse a tareas difíciles. Hay veces en que salen victoriosos y otras ocasiones en que no.
– Los diálogos son el pilar fundamental. Si bien todas se ven marcadas por la música, la sangre, la separación por capítulos y la venganza, no cabe duda de que lo que más me atrajo de los filmes de Tarantino fueron los fabulosos diálogos. La conversación de Jules con “Ringo” en el restaurante es una de las más geniales.

Ahora al fin entiendo cuando hablan del “Royale with Cheese” del McDonald’s, de lo bien que lo hizo Tarantino para su primera película y de “Black Mamba”. 

Ignacia Godoy / Upsocl

Aún me queda por ver, pero puedo decir que conozco el estilo de Tarantino, me encantó y para Halloween me disfrazaré de Mia Wallace.