Por Pamela Silva
20 noviembre, 2018

Quizá no es una película perfecta, ¡pero no es terrible como algunos dicen!

Primero lo primero: si aún no han visto Animales Fantásticos: Los crímenes de Grindelwald  ¿qué estás haciendo acá? Y sobre todo, ¿qué esperas para ir a verla? No seas un muggle como el resto y partiste a ver la película.

Ahora, para todos los que vieron la película, la odiaron y se dedican a despotricar contra ella en redes sociales, les tengo 5 razones de por qué no es una película tan mala como andan diciendo.

Y antes de esas razones, quiero que quede en claro que acá diré las cosas por las cuales no es una pésima película lo cual no implica, bajo ninguna circunstancia, que no tenga problemas y falencias -porque si las tiene, y muchas más de las que me gustaría-. 

1. Es una película de transición

Warner Bros.

Sí, puede que la película sea muy explicativa en algunas partes y el comienzo demasiado largo, pero de cierta forma es necesario porque esta cinta es la que actúa como una transición entre la primera -que fue una historia más bien acotada, centrada en algo en específico- y las que vienen -que no son centradas exclusivamente en Newt y hablan de una historia mucho más general-.

Así que esta cinta es la transición que nos llevará a otras tres películas centradas en la evolución de Grindelwald, su alzamiento en Europa y eventualmente, su derrota. Y nada de eso aparece en la primera película más que como un guiño al final, así que esta es necesaria para encaminar las cosas hacia una nueva dirección.


2. Desarrolla un villano peor que Voldemort

Warner Bros.

Voldemort es malo porque quiere, porque es un ser intrínsecamente malvado que quiere dominar al mundo porque se le dio la gana y quienes lo siguen principalmente lo hacen por miedo. Grindelwald no, tiene una misión, un objetivo y no es simplemente poder por poder. 

Podemos estar completamente en desacuerdo con él -y espero que lo estén, porque representa muchas cosas malvadas que se dan hoy en el mundo-, pero nadie puede negar que es atractivo, que su discurso logra cautivar. 

Y eso es lo peligroso, porque tal como lo demuestra su círculo de fuego al final de la película quienes lo siguen no es por temor sino que por la más pura lealtad. Y eso es terrible.


3. Queenie se fue al lado oscuro de la fuerza

Warner Bros.

Posiblemente, una de las cosas que todos sabíamos que iba a pasar era que Queenie iba a sucumbir ante los encantos y el discurso de Grindelwald. Pero lo importante no es que lo haya hecho, sino que demuestra una de las cualidades más aterradoras del mago tenebroso: que incluso las personas buenas pueden ser persuadidas por causas macabras. 

Y es que esta saga, a diferencia de la de Harry Potter, es mucho más intensa y profunda en cuanto a los discursos y las motivaciones de la gente, con personajes menos planos y más complejos. Y para desarrollar todo eso, esta película era más que necesaria. 


4. La parte final de la película lo vale todo

Warner Bros.

Todo lo lento que podría ser la primera parte de la película, vale la pena por el final. Y no sólo me refiero a ese final donde revelan el origen de Credence -que para ser honesta, aún no estoy 100% segura de que Grindelward haya dicho la verdad-, sino que esa reunión final donde Grindelwald revela qué es lo que lo hace tan aterrador. 

Y lo que prueba que durante las próximas películas veremos cómo aumenta su reinado de súbditos que están de acuerdo con él.


5. Jude Law es un gran Dumbledore

Warner Bros.

No creo que alguna vez me haya imaginado como sería Dumbledore de joven, principalmente porque en mi cabeza siempre lo pensaba como una de esas personas que seguramente nació teniendo 100 años.

Pero ver a Jude Law actuando como un joven Dumbledore me hizo estar segura de que obviamente el profesor era así años antes de que lo conociéramos en Harry Potter. Y eso, amigos míos, me encantó porque no le tenía mucha fe.