Por Antonio Rosselot
12 julio, 2019

Cory y Jennifer Heinzen llevan menos de un mes en la casa, pero ya sienten pasos y golpeteos sospechosos por las noches. «Para mí ha sido difícil quedarme allí solo; si bien no siento nada maligno, es un lugar con mucha actividad», dice Cory.

En lo personal, no soy un gran fanático de las películas de terror. No me gusta ir al cine para estar tenso durante mucho tiempo, esperando que haya un mínimo de movimiento para saltar de susto en la butaca. En casa tampoco me gusta, porque mi casa es un ambiente tranquilo y generalmente libre de susto. Y bueno, la verdad es que también soy un poco gallina…

Otra de las cosas que me dan mucho susto son las llamadas «casas del terror». OK, pueden ser entretenidas para verlas una vez a las miles, pero estar constantemente metido en una de ellas no me parece realmente sano. Y en este caso, las películas y las casas de terror se mezclan para un resultado bastante escalofriante.

Nadie entiende muy bien la decisión de Cory y Jennifer Heinzen, quienes decidieron comprar la casa de sus sueños en Harrisville, Rhode Island (EE.UU). Lo que no tomaron en cuenta es que esa misma casa inspiró la terrorífica película «El Conjuro». Y no tenemos buenos recuerdos de esa cinta.

Facebook / Cory Heinzen

Esta tremenda peli de terror está basada en la historia real de la familia Perron, que se instaló en dicha casa en la década de 1970. A su vez, también trata sobre la investigación de Ed y Lorraine Warren, expertos en actividad paranormal, que llegan a la propiedad para investigar extraños movimientos y una horrenda presencia sobrenatural que invade la vida de los Perron.

Hasta el día de hoy, tanto la hija mayor de los Perron como Lorraine Warren aseguran que esa casa tiene movimientos paranormales y espíritus negativos. Y ante esa descripción, Cory Heinzen —que también es investigador de asuntos paranormales— no pudo sino más que comprar la propiedad e instalarse allí junto a su esposa.

Facebook / Cory Heinzen

«Nos enamoramos inmediatamente de la casa (…) tres hectáreas y medio de terreno, con un río por detrás y una laguna; el lugar es tan sereno, que no importa la historia que tiene. Es un hogar bellísimo».

Cory Heinzen al Sun Journal

La pareja cerró el trato el 21 de junio pasado, y los fenómenos extraños no demoraron en suceder. En palabras de Cory, la pareja escuchó «puertas abriéndose, pasos y golpes. Para mí ha sido difícil quedarme allí solo; si bien no siento nada maligno, es un lugar con mucha actividad. Te puedes dar cuenta de que están pasando muchas cosas en esta casa».

Facebook / Cory Heinzen

Cory y Jennifer están en proceso de arreglar la casa «conjurada» para posteriormente abrirla a visitantes e investigadores. Independientemente de los golpeteos y pasos no identificados, Jennifer dice sentirse optimista con los planes, describiendo esta aventura como «terrorífica y motivadora» a la vez.

Ojalá que la pareja tenga mucho éxito con su emprendimiento, pero no esperen que yo los visite. Porque no lo haré.