Por Carolina Lamatta
6 septiembre, 2017

El extra sentimentalismo enterró sus posibilidades de ser una comedia memorable.

Cuando vi el trailer de “Pequeño demonio” realmente me emocioné. Creí que por fin vería algo que me haría reír a carcajadas (no es algo fácil de lograr), pero no fue así. No sé si es por el forzado final o por el sentimentalismo que comienza a opacar al horror al final de la película, pero el trailer es mucho más divertido que la cinta en conjunto.

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“Pequeño demonio” cuenta la historia de Gary (Adam Scott), un hombre que se ha ganado la lotería al encontrar a Samantha (Evangeline Lilly), la mujer de sus sueños,  el único problema es que tiene un hijo de cinco años con el que no es precisamente fácil convivir; El niño es el Anticristo. Al no encontrar la forma de relacionarse con el hijo de satán, Gary se une a una terapia de grupo para padrastros, instancia que nos regala las mejores líneas y personajes de la cinta. 

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En la primera media hora del filme el terror y la comedia se funden de una forma extraña pero a su vez intrigante, tan intrigante como el primer largometraje del director que ya se ha convertido uno casi de culto “Tucker y Dale contra el Mal”. Con su debut Craig presentó una propuesta distinta que parodiaba a las cintas de terror de una forma novedosa y diferente a “Scary Movie”. El filme provoca tanto miedo, como asco y risa a la vez.  Eso pasa también en “Pequeño demonio” en escenas como cuando el pequeño mira una pantalla de televisión a oscuras tipo “Poltergeist” o cuando Gary se saca gusanos de la nariz asustado en la mitad de la noche. 

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El problema llega cuando el filme avanza y se va tornando cada vez más sentimentalista. El tema de cómo ser padres se vuelve lo más importante y al final toda la película gira en torno a la pregunta de Gary ¿matar al endemoniado o no juzgarlo por quien es su padre y criarlo para que sea una persona buena (por muy difícil que sea)? Es lindo que la cinta quiera tener corazón, pero nos quedamos cortos porque pensamos que veríamos un largometraje chistoso más que uno romanticista.

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La actuación de Adam Scott es convincente, realmente nos frustramos cuando lo vemos pelear con su esposa porque ella defiende a su hijo aunque el diabólico haya enterrado a su padrastro en el jardín. Pero no te saca carcajadas. Bridget Everett (“Trainwreck”), Donald Faison (“Scrubs”) y Tyler Labine (“Tucker y Dale contra el Mal”) si lo hacen a ratos, y es por eso que son los pilares que mantienen a la cinta en la categoría de comedia.

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La de Eli Craig es una parodia a las películas de terror que toma como centro al clásico del 76′ “The Omen”, y que sí, te hará reír y entretenerte en una que otra escena, pero que olvidarás después de un sólo capítulo de “Rick y Morty”. 

¿A tí te gustó la cinta?