Por Ignacia Godoy
5 marzo, 2018

No entendimos nada de nada.

Vimos a la fabulosa Jennifer Lawrence entrar con un vestido dorado completo y a la grandiosa Jodie Foster pisar el escenario a su lado, pero había algo ahí que nos llamó mucho la atención y no tenía que ver con la diferencia de altura notoria entre las dos famosas actrices. Sino que con algo nada que ver.

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Jodie Foster (“Taxi Driver”), entró al Teatro Dolby con dos muletas. Varios de nosotros no entendíamos por qué o qué le había pasado y es que la artista nunca explicó nada. Y, como muchos notaron, a penas podía caminar.

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Lo primero que mencionó fue que Meryl Streep le había hecho un “I, Tonya” (haciendo referencia a cuando Tonya Harding y su esposo lastimaron en la rodilla a una competidora). Pero todos sabíamos que era una broma.

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La verdadera razón de sus dolores fue mucho menos fantástica o farandulera. Foster comentó en una entrevista posterior a la ceremonia con The Hollywood Reporter, que se había caído en una salida a esquiar. Sí, así de aburrido.

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Así que todos los que creíamos que Streep era malvada y nos había engañado toda nuestra vida, nos equivocamos.

¿Sabías la verdadera razón de sus muletas?