Después de todo, sí había un ser detrás del mal que se generó en la película… El director grabó la toma pero después decidió sacarla ¿así te lo imaginabas?

Nos encanta conocer quién estaba detrás de todo, es por eso que nos gustan tanto esas películas o series de misterio donde no nos revelan el culpable de todo lo ocurrido hasta el final. Bird Box, el más reciente acierto cinematográfico de Netflix, no es la excepción. 

La película protagonizada por Sandra Bullock tiene tanto suspenso que la nos mantuvo angustiados a lo largo de las 2 horas y 4 minutos que dura, siempre después de una tensa calma ocurría algo inesperado, una agradable propuesta por parte de la directora de Susanne Bier.

El filme se basa en una ola de suicidios masivos, que se generan producto de un extraño virus, o un ente, en realidad el villano nunca quedó muy claro, lo que sí se entendió con claridad es que por nada del mundo había que abrir los ojos.

«Era un hombre verde con una cara de bebé horrible. Era como una serpiente, y yo pensaba ‘No quiero verlo cuando suceda por primera vez. Solo tráigalo a la habitación. Hagamos la escena… Me giro y él aparece gruñéndome. Me hizo reír. Era solo un bebé largo y gordo «

Sandra Bullock a Bloody Disgusting

Definitivamente si el monstruo le causa risa a tu protagonista y no miedo, quizá la mejor opción es dejarlo de lado. Pero para aclarar nuestras dudas, el artista de efectos visuales Howard Berger publicó como hubiese lucido el monstruo, aunque confesó sentirse desilusionado porque su trabajo no salió en la gran pantalla, agregó que de igual forma lo único importante es un buen producto final.

¿Un hombre con piel de serpiente y cara de bebé? Bien jugado por Susanne Bier en eliminar la escena, a veces hay películas que son mejores cuando el malo queda a nuestra imaginación como en La Bruja de Blair, Actividad Paranormal I, y hasta Bird Box que aunque nunca sabremos, parece que el resultado final fue mejor sin la escena del monstruo.

Hasta juguetes sacaron de lo que iba a ser el monstruo… menos mal nunca apareció.